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El concepto del ministerio apostólico en la iglesia post-apostólica.

Hemos venido viendo como el concepto del apostolado proviene del concepto del shaliaj hebreo, y como esto fue incorporado dentro del movimiento cristiano inicialmente por Jesús mismo, y luego por los apóstoles. Este concepto deriva de la impresión que el “enviado” o “apóstol” tiene la autoridad que proviene del que lo envió, y esta limitado a proclamar lo que su enviado le mande a proclamar. Este entendimiento del ministerio apostólico fue puesto en prueba por el llamamiento de Pablo, quien tuvo que luchar en contra de aquellos que ponían su ministerio en duda, dado que no fue uno de los 12 apóstoles originales.

Lo que si vemos es que dentro de la comunidad cristiana primitiva, existen 2 formas de apóstoles, aquellos que son comisionados directamente por el Señor, como Pablo y los 12 apóstoles, y aquellos que son comisionados por las iglesias, cf. 2 Corintios 8:23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros (apostoloi) de las iglesias, y gloria de Cristo.” Pablo, y los demás apóstoles en el Nuevo Testamento, se ven, no como apóstoles de las iglesias, sino comisionados por el propio Señor Jesucristo, cf. ver los comienzos de las cartas Paulinas, Santiago (donde se llama siervo de Dios y del Señor Jesucristo), a Pedro en el primer versículo de sus dos cartas, y en Apocalipsis, donde se usa una vez más la palabra “siervos”, doulois. Su autoridad era directa de Cristo, no por medio de ningún intermediario.

Ahora veremos el concepto del ministerio apostólico más allá de la vida de los apóstoles. Como hemos visto, los apóstoles mismos hacían referencia una y otra vez  a una enseñanza original dada por ellos durante su vida. La última vez que leemos tal cosa es en Judas 3 “3 Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos.”NVI

Esto nos demuestra que no es una revelación continua a la que debemos de hacer caso, sino que es a una revelación dada en el pasado, por los siervos y testigos oculares de Jesús a la que debemos de poner atención, cf. 2 Pedro “19 Esto ha venido a confirmarnos la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.20 Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie.21 Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.” Han existido muchas discusiones sobre la autoría de esta epístola. Pero podemos ver  claramente que la comunidad a la que esta epístola es dirigida, no creían más en revelación continua.

Veamos entonces, lo que los discípulos de los apóstoles creían sobre su función dentro de la iglesia. 

Tendencias en la iglesia post-apostólica sobre el número de apóstoles y sus funciones

Para comenzar, debemos de reconocer que existían dos escuelas de pensamiento en la iglesia post-apostólica sobre la identidad y el número de apóstoles. Aquellos influenciados por la tradición de los 12, cerraban el número usualmente a los 12 apóstoles y Pablo. Aquellos que seguían la tradición de Pablo, abrían el número de apóstoles a más de 12, como vimos arriba en la cita de II Corintios. Tomando esto en cuenta, entendemos porque es que había cierta discrepancia justamente luego de la muerte de los apóstoles.  Las razones por las cuales el número se fue cerrando eventualmente al final del segundo siglo, las veremos al final de la discusión.

La Epístola de Barnabas. Probablemente escrita entre A.D. 70 a 79, menciona a los apóstoles de la siguiente manera, “eligió (Cristo) a sus propios apóstoles quienes tenían que predicar el evangelio..” (Barn. 5.9).  Esto nos demuestra que para Barnabas, o su comunidad, los apóstoles eran directamente elegidos por Cristo, y que su función era predicar el evangelio. La mención de “sus propios apóstoles” puede apuntar que Barnabas conocía de otros apóstoles.

La Epístola de San Clemente a los Corintios. Se acepta que esta epístola fue escrita circa AD 95. Esta epístola hace referencias a apóstoles, y Pedro y Pablo son presentados como ejemplos de paciencia en medio de persecución (I Clem. 5.2-7). Los apóstoles fueron enviados por Cristo y predicaron en muchos lugares, y de sus primeros convertidos, nombraron obispos y diáconos entre dichos lugares, (I Clem. 42.1-5). Puesto que los apóstoles tenían conocimiento previo de los problemas que tomarían lugar en las iglesias, por eso nombraron a personas para que pasaran sus enseñanzas (I Clem. 44.1-2), y estos eran hombres con buena reputación y que necesitaban la aprobación de toda la iglesia (I Clem. 44.3).  Una vez más, vemos que no se ve ninguna continuación del ministerio apostólico, aparte de las enseñanzas impartidas por ellos.

La Didaje. Sabemos que esta obra fue escrita al final del primer siglo, o al principio del segundo. En esta epístola, vemos que la situación mencionada por Juan, sobre los predicadores itinerantes, persistía. La Didaje da consejos prácticos de cómo lidiar con dichos personajes, y poder discernir si eran falsos o verdaderos apóstoles:

11:3 Concerniente a los apóstoles y profetas, actúa de acuerdo a la doctrina del Evangelio. 
11:4 Deja que cada apóstol que viene a ti sea recibido como al Señor. 
11:5 El se quedará un día, y si es necesario, dos, pero si se queda por tres días, él es un falso profeta. 
11:6 Cuando el apóstol se vaya no tome nada consigo si no  es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta.” Didaje 11:3-6.

Veamos ciertas cosas en esta cita.  Primeramente, se llama a los creyentes a ser hospitalarios, y recibir a tales apóstoles/profetas. Segundo, dado que el concepto de shaliaj aun estaría vigente en medio de los creyentes, el apóstol en cuestión debe de ser recibido como “al Señor”. Tercero, se dan dos pruebas entre los verdaderos y falsos apóstoles.  La primera es que no se quedara más de 3 días hospedado, y la segunda, que no pida dinero. Estas dos cosas los descalificarían del ministerio apostólico. Cuarto, es interesante ver que a la Didaje ve el número de apóstoles mas grande que el de los 12 mas Pablo, pero no se refiere que estos apóstoles itinerantes llevarían nuevas revelaciones, sino que estarían acatando las enseñanzas de Jesús.

La Epístola de Ignacio. Esta epístola escrita al comienzo del segundo siglo, hace mención de apóstoles, en los cuales incluye a Pablo, (Ign. Magn. 4.3). Cuando se refiere a los apóstoles, parece referirse hacia una era pasada (Ign. Magn. 13.1-2). El se diferencia de los apóstoles negando la clase de autoridad que ellos poseían (Ign. Rom. 4:3; Ign. Trall 3.3). Las referencias más frecuentes en Ignacio son donde compara a Dios y a los apóstoles por un lado, y a los obispos y presbíteros por el otro. Esto lo hace claramente para engrandecer la posición de los últimos mencionados delante de la iglesia (Ign. Magn. 6.1; 7.1; 13.1-2; Ign. Phld. 5.1; Ign. Smyrn. 8.1; Ign. Trall. 2.2; 3.1; 7.1). Entre las otras cosas que Ignacio dijo sobre los apóstoles, están que ellos dieron la dirección que se debe de seguir, (Ign. Rom. 4.3; Ign. Smyrn. 8.1; Ign. Magn. 13.1; Ign. Trall 7.1). Otra cosa que es de interés a este estudio, es que Ignacio también escribió que fueron los apóstoles que presidieron sobre la iglesia, para luego los presbíteros hacer tal cosa en su ausencia, (Ign. Magn. 6.1).

La Epístola de Policarpo a los Filipenses. Esta epístola escrita en los principios del segundo siglo, pone a Pablo como el apóstol más ilustre de todos. Se refiere al grupo apostólico como “Pablo mismo, y …los otros apóstoles” (Pol. Fil. 9.1). La función del apóstol era de predicar el evangelio (Pol. Fil. 6.3). Dice que por la lectura de las cartas de Pablo, se puede crecer en la fe (Pol. Fil 3.2). Los apóstoles dieron ejemplo de la forma en la cual los creyentes tienen que ser obedientes a la “palabra de justicia” (Pol. Fil. 9.1), término usado para referirse a la persecución y martirio.

2 Clemente. Esta carta anónima, se considera escrita entre 120 a 140 A.D. Contiene una referencia a los apóstoles, donde se insta a ellos como una guía autoritativa sobre la naturaleza de la iglesia, (2 Clem. 14.2).

El Pastor de Hermas. Se fecha esta obra entre 140-145 A.D. Consiste en visiones de Hermas, que es el personaje principal. En una visión, Hermas ve cuarenta piedras que son identificadas como “apóstoles y maestros de la prédica del Hijo de Dios” (Herm. Sim. 9.15.1). Así que el número de apóstoles para Hermas, son 40. Pero ya en Hermas vemos la tendencia en hacer el grupo de los 12 apóstoles un grupo exclusivo, (Herm. 9.16.5).

Restricción final del número y función de los apóstoles en la iglesia primitiva y en la era post-apostólica

Marción, el primer heresiarca de la iglesia, fue uno que opuso a Pablo contra los 12 apóstoles. Marción solo tomaba en cuenta el Evangelio de Lucas y las cartas Paulinas, con ciertas ediciones hechas por el mismo.[1] El consideraba que los apóstoles que estuvieron con Jesús eran muy Judíos, y por Marción habiendo sido influenciado por el Gnosticismo, rechazaba al Dios del Antiguo Testamento, y por ende, del Judaísmo. Marción, al redactar su canon que contenía como mencionado anteriormente, el Evangelio de Lucas y las cartas Paulinas mutiladas para corroborar su rechazo del Dios del Antiguo Testamento, pretendía así quitar toda autoridad a lo enseñado por el resto de los apóstoles. La reacción de la iglesia fue la final restricción del círculo apostólico recibido desde el final del primer siglo, incluyendo a Pablo, y no tomando en cuenta a ningún otro apóstol. Es de notar que el movimiento Gnóstico, con el cual Marción se identificaba, también apelaban a los apóstoles, pero estos proclamaban que los apóstoles habían entregado un conocimiento secreto a los líderes Gnósticos, y por lo tanto, ellos eran los poseedores de ese secreto conocimiento (Gnosis).

La respuesta de la Iglesia fue que los apóstoles le dieron el depósito de conocimiento a los obispos y presbíteros, como antes fue mencionado en la epístola de Ignacio y Clemente. Esto lo vemos en I y II de Timoteo, donde Pablo le instruye a Timoteo a guardar la Palabra y enseñarle a otros la doctrina, en especial en II Timoteo 2:2 (Nueva Versión Internacional)2 Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros” vemos que Pablo le da importancia en pasar el mensaje a creyentes dignos de confianza, que estén dispuestos, no a guardar secretos, sino que a pasar las enseñanzas apostólicas a otros.

Habiendo por lo tanto estudiado el concepto que los discípulos de los apóstoles tenían sobre el ministerio apostólico, junto con los herejes que surgieron en medio de la iglesia, pasaremos a ver las temáticas teológicas y pastorales que una mala comprensión de dicho ministerio/don crea dentro del cristianismo contemporáneo.


[1] Es de notar que la secta herética de Creciendo en Gracia, no es ningún movimiento nuevo. Ya en el segundo siglo de nuestra era, Marción fue el que origino lo que José Luis de Jesús Miranda proclamó por “revelación”. Lo mismo ha ocurrido en los ministerios Elim, aunque no al nivel herético como en Creciendo en Gracia.  Estos errores surgen porque líderes en las iglesias no están entrenados en la historia de la iglesia, y sus feligreses no muestran ningún interés de esta historia tampoco.  En la última sección de este estudio, tocare los problemas pastorales y teológicos que estos movimientos crean dentro de la iglesia.

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