4. Forma Favorita de Torcer el Evangelio – La División entre Laicos y Clero

En esta serie, seguiré el aporte de Howard Snyder, Profesor de Teología y Mision en Ashbury Seminary

Este es uno de los primeros signos del “misterio de iniquidad” en la iglesia. Una vez que Satanás nos ha convencido de que sólo unos pocos (y sobre todo los hombres de cierta especie) son llamados a “el ministerio”, se ha reducido la eficacia de la iglesia por el noventa por ciento. La división clero / laicos es, pues, más debilitante que cualquier otro perjuicio en la iglesia. Socava la doctrina bíblica del sacerdocio de los creyentes, los dones del Espíritu, y la llamada universal a la diaconía (ministerio, servicio).

Esto es la forma mas sutil de matar el ministerio en nuestras iglesias. Muchos ven que ser “reverendo” o ser “pastor” es lo que a esa persona hace tener una especial comunión con Dios, y por lo tanto, esa persona es la que tiene la especial “unción” para hacer el trabajo que en si, esta delegado para todos los creyentes, como vemos en Mateo 28:19-20 y en Marcos 16:15-19.

No vemos nada que se avecina a un clero o a una elite dentro de la iglesia en el libro de Hechos tampoco, lo mas que vemos, es la ordenación de Diáconos (servidores) que son para servir las mesas. Si vemos el currículo que se pide para ser diacono en la iglesia primitiva, Hechos 6:3. Tampoco vemos nada de eso en Romanos 12:5-8 y I Corintios, I Cor. 12-14. Fue ya para las otras cartas Paulinas, y las Pastorales, donde encontramos ya ministerios que son para que el cuerpo crezca y llegue “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”. Aunque ya vemos que hay una “jerarquía” dentro de la iglesia, no es para que ellos se enseñoreen de la grey de Dios, y esto es lo que le aconseja Pedro, anciano, a los pastores de sus días, el día de hoy:

1 Pedro 5:1-4

Nueva Versión Internacional (NVI)

A los ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar, les ruego esto: cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño. Así, cuando aparezca el Pastor supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.

¿Es así su pastor? En Efesios 4:11 vemos que los pastores son dados por Dios, pero no por ello, tienen mas “poder” espiritual que los demás hermanos y hermanas de la congregación. Es mas, la Biblia dice que los pastores, lejos de quitarle el dinero a sus feligreses, deben de velar por sus almas, Hebreos 13:17.

Así que creo, que el tema del ministerio pastoral, ha sido muy denigrado por aquellos que no les gusta sujetarse a nadie, pero también por los “pastores” que no son llamados y se infiltran a las filas pastorales, y otros que teniendo el llamado pastoral y la buena intención, no hacen caso a los consejos que Pedro y Pablo dan para desarrollar el ministerio pastoral.

Habiendo recorrido un poco de la teología del ministerio pastoral, volvamos al punto de que para Dios, no hay diferencias entre los creyentes. Todos somos llamados a ser reyes y sacerdotes. Esto lo vemos en I Pedro 2:5, 9-10. Esto es un eco del Antiguo Testamento, en Éxodo 19:6. Y luego, vemos en el ultimo libro de la Biblia, en Apocalipsis, en su primer capitulo, Apoc. 1:6, que esto es repetido y afirmado. Es de notar, que en el libro de Apocalipsis no vemos jerarquía, tanto durante el libro, como en la eternidad. Como pastores, debemos de reconocer que el sacerdocio de todos los creyentes, es una realidad el día de hoy, no solo en la eternidad. El hecho que exista una ordenación dentro de las denominaciones, no es porque la persona ordenada tenga algo que lo acerca mas a Dios por merito propio. Dios elige de entre su pueblo a unas personas para que estas sirvan a su pueblo, no para que se enseñoreen sobre el pueblo de Dios. Esto es un privilegio, no un merito.

Pero esto no escatima que los creyentes no tengan que hacer el trabajo de evangelismo, de hacer cosas durante el culto, etc. Es muy irónico, que en muchas iglesias Reformadas, el único que lleva el control total del servicio, las lecturas, los anuncios de las noticias congregacionales, el avisar que himnos se cantaran, etc., sea el pastor que lidera la congregación. Esto es un revés al proyecto que se comenzó en la Reforma. Aun en el culto congregacional, el ministro ordenado no es el único que tiene el derecho o el deber de tomar parte en la congregación. Si esto no toma lugar, es un regreso a lo que el Catolicismo Romano medieval sufría, donde solo el sacerdote tomaba parte de todo el culto/servicio.

Es tiempo que recobremos el sacerdocio de todos los creyentes. En ves de dejar que el pastor haga todo, que todos ayudemos al pastor a llevar la obra adelante. Y es hora que el pastor confié que el Espíritu Santo capacitara a los creyentes para llevar adelante el evangelio de Jesús al mundo.  Y que el pastor cumpla con su responsabilidad mencionada en II Timoteo 2:2, capacitando a los creyentes que Dios le ha dado para que estos también capaciten a otros.

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