Querido Dr. McArthur – Carta de R. T. Kendall a John McArthur

Dr. McArthur:

Yo te he admirado como un escritor capaz y orador durante años. No sólo he leído tu libro Fuego Extraño pero escuchado sus charlas, así como las mesas redondas en tu reciente conferencia. Soy tan reformado teológicamente como eres tu y se puede decir que estamos en la misma página cuando se trata de muchas cuestiones que tu tocas.

Yo no estaba preparado, sin embargo para algunas de las cosas que dijiste. Tuve que volver a leer algunas partes para asegurarse de que dijiste lo que pensaba que habías dicho. En primer lugar, si el libro pretende anunciar el peligro de ofender al Espíritu Santo con el culto falso, me temo que estas en mayor peligro de ofender al Espíritu Santo atribuyendo su obra a Satanás. ¿Acaso esto no te preocupa? Tu estas en muchísimo riesgo por contar que el cesacionismo sea totalmente cierto. Tu has tratado de convertir la enseñanza hipotética del cesacionismo en un dogma.

En segundo lugar, sorprendentemente, implicas que mi predecesor El Dr. Martyn Lloyd-Jones estaría de acuerdo contigo. Una parte importante de mi propio libro Santo Fuego se dedica a lo que él creía con respecto a los dones, el bautismo el testimonio inmediato del Espíritu Santo. No era cesacionista plenamente; detestaba el cesacionismo. Casi todos los lideres pentecostales y carismáticos en Gran Bretaña sabían que él era su amigo. pensadores reformados. No sólo eso, sino que que el convertio a mucho de ellos en pensadores reformados mas que cualquiera otro en el siglo XX. Él estaría horrorizado de que de descartaras como demoníaco todos los testimonios contemporáneos de experimentar la obra directa del Espíritu. Según tú, mi propio bautismo con el Espíritu es demoníaco a pesar de que me llevó a la teología reformados sin leer una sola palabra de Juan Calvino.

En tercer lugar, para ser coherente, si has hecho bien, se deben aconsejar a los nuevos cristianos no tener en cuenta muchas Escrituras – por ejemplo, los que nos animan a creer que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb.13: 8), que todavía nos muestra cuando estamos en el camino equivocado (Phil.3: 15), que el Espíritu Santo no puede hablar hoy como lo hizo a Felipe (Hechos 8:29) o que debemos desear los mejores dones (1 Cor.13: 31).

Espero que usted considere la lectura de mi libro. No le hará ningún daño y, sólo tal vez, será posible para usted escuchar a Dios hablarle de una manera que nunca pensé posible. Sólo ruego con todo mi corazón que no hayas ido muy lejos ya. En la segunda mesa redonda en la conferencia dijiste: “Sé que estoy mal en alguna parte.” Si es así, ¿a quién escuchar? ¿No quieres saber lo antes posible si te has equivocado sobre aquellas cuestiones que eres es tan dogmático?

Si supiera a ciencia cierta que se honra a Dios – por el bien de los cristianos sinceros que están indecisos sobre el cesacionismo, te pediría que tu y yo tengamos un debate civilizado (estilo presidencial) sobre la cuestión del cesacionismo. ¿Podemos orar acerca de esto?

R. T. Kendall

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