¿Aborto sagrado?

09 DE OCTUBRE DE 2013

En el día de hoy, 9-10-13, unas activistas del movimiento internacional “Femen” han interrumpido la actividad del Congreso español para gritar la consigna de “Aborto es sagrado”, interpelando de forma especial a Alberto Ruiz Gallardón por la  nueva Ley que impulsa el actual Gobierno .

Una Ley que a los antiabortistas radicales les parece tibia, y que al feminismo también radical le parece un atentado contra la mujer.

No vamos a entrar en el  debate del aborto y su legislación, limitándonos en este sentido a identificarnos con el Comunicado que en su día hizo público la Alianza Evangélica Española .

Pero sí queremos entrar en la consigna elegida que eleva a sagrado el hecho de abortar.

Ni siquiera la vida es sagrada, pero es lo que más se le acerca ya que Dios es el creador de la vida. No es sagrada porque podemos ponerla en riesgo o incluso perderla de manera ética y legítima: en defensa de quien amamos o de quien sufre atropello o por una causa justa, donando un riñón para alguien que lo necesita, participando en actividades de riesgo como misioneros y ONGs en lugares de conocido peligro, o incluso dando testimonio de la fe cuando eso nos puede costar la muerte. Jesús mismo ofreció su vida en obediencia y por amor a cada persona.

En todos estos casos anteriores hay aspectos más importantes que la propia vida en juego, con lo cual la sacralidad de la vida es relativa ante otros aspectos que pueden ser más importantes.

Pero lo que nunca puede ser sagrado es el aborto, el terminar con la vida de un ser humano inocente. Es siempre una desgracia, una terrible desgracia.

Decir que es sagrado supone elevar la muerte, el acabar con una vida humana, a la categoría de lo divino; y entendemos que en este reino de la muerte el “dios” es un dios inmisericorde, cruel.

Si alguien cree que matar a un embrión en el seno de su madre es un derecho sagrado, es un monstruo que confunde cielo e infierno.

Siempre debería existir una alternativa al aborto, porque nada hay de sagrado en él, y sí mucha sangre y dolor ¡Ningún sacrificio humano al  dios de la muerte , eso es volver a lo “sagrado” de las religiones paganas!

Todo el respeto, valoración y ayuda a la mujer embarazada, especialmente si tiene problemas, dificultades, circunstancias que la hacen vivir esa maternidad con dolor, angustia o sufrimiento. Incluso también respeto y afecto a las mujeres que han tomado la terrible decisión de abortar porque lo sufrirán el resto de sus vidas.

Pero por favor, nunca hablemos de aborto sagrado.

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