¿Qué hacer con pastores que están ilegalmente en USA? 1

Un hermano ayer me paso un link donde hay un libro en Ingles que documenta como los seminarios dominados por gente anglosajona, discriminan a los que no son de su grupo étnico. Yo he tenido que sufrir tal cosa en carne propia, y puedo atestiguar de ello.

Pero Christianity Today, en su edición de Julio/Agosto, hace la pregunta ¿que hacer con los pastores en USA que están ilegales?

Esto ha creado mucha confusión denominacional, dado que la ley de migración estipula que las denominaciones religiosas no pueden emplear a alguien que esta ilegalmente en el país. También, por su estado migratorio ilegal, estos pastores no pueden asistir a seminarios donde recibirían el entrenamiento para el ministerio que estas personas se sienten llamadas.

Este es un problema muy existencialista para muchos de los hermanos que viven en USA, y algunos que viven también acá en Australia. Me imagino que aun en nuestros países latinoamericanos, tendremos personas que trabajan en la obra, que no tienen sus papeles migratorios en orden, pero desempeñan un excelente trabajo ministerial.

Acá les dejo este relato publicado en Christianity Today, que creo que muchos se podrán encontrar, o saber de alguien, que estará pasando por la misma o similar situación.

Los oficiales de inmigración se negaron a renovar la visa de obrero religioso de Daniel Carrillo. Dudaron que su iglesia patrocinadora tuviera suficientes fondos económicos para pagarle.

En el 2011, el nativo de Toronto se mudó a San Antonio para ayudar a plantar una iglesia patrocinada por la congregación nazarena hispanoparlante que él había pastoreado por seis años en Kentucky. Después de pastorear la nueva congregación angloparlante por dos meses en San Antonio, Carrillo se enteró que los oficiales de inmigración rehusaron renovarle la visa R-1 (para obreros religiosos) por otros 30 meses. Le dijeron que debía salir del país en los próximos 15 días.

Con la ayuda de la abogada Kedrin Metzger de World Relief Immigration, Carrillo logró ser aceptado para una visa R-1 y se regresó a San Antonio en octubre del 2012 acompañado de su esposa hondureña, Carolina, y su hijo de 7 años, Joshua. Esta vez, la visa afirmaba que a Carrillo le pagaría el distrito Nazareno, que contaban con unas finanzas más fuertes, en lugar de que le pagará la Iglesia de la Comunidad Nueva Visión, la nueva congregación recien plantada en San Antonio.

“Estamos haciendo todo al pie de la letra como lo pide la ley,” dice Carrillo, de 34 años de edad. “Deseamos asegurarnos que las iglesias entienden que hay muchos ministros traídos del extranjero que están en las mismas condiciones que nosotros, sacrificando mucho para trabajar para el Señor.”

Pase lo que pase en el Congreso con la reforma migratoria este año, no va a solucionar el problema que los obreros religiosos enfrentan para obtener la visa R-1. Los pastores inmigrantes y otros obreros de la iglesia a menudo se atollan en un sistema bizantino el cual es inhospitalario para los evangélicos, aun cuando ya han cumplido con los requisitos necesarios. El asegurarse que el obrero religioso tiene suficiente salario es solamente uno de muchos asuntos capaces de hacer tropezar a un emigrante que desea pastorear una iglesia.

Por lo tanto, los Carrillo, que se conocieron mientras estudiaban en un colegio cristiano canadiense, están tratando de sobrevivir con los $2,000 al mes que Daniel gana como pastor de alabanza de la Iglesia de la Comunidad Nueva Visión. Bajo la visa R-1, él está limitado a ese rol. Se le prohíbe buscar otro trabajo para suplementar su salario. Carolina está en los EUA con una visa R-2, diseñada para cónyuges de inmigrantes con visa religiosa. No se le permite tener ningún trabajo con salario—secular o religioso—aun cuando ella cuenta con su licencia de ministro de la iglesia nazarena. Ella ayuda voluntariamente en Nueva Visión como pastora de evangelización.

“Las iglesias necesitan saber que es un asunto muy serio traer a alguien a trabajar aquí,” dice Carolina. “Es un sacrificio para ambos grupos.”

Los Carrillo están tratando de ahorrar $5,000 que Daniel necesitará pagar en cuotas para obtener la ciudadanía legal en los EUA. Su visa R-1 es válida hasta marzo del 2015, pero no hay ninguna garantía que se le concederá estatus de residencia cuando llegue el momento.

Regulaciones dificultosas

La abogada Metzger de World Relief se ha especializado desde el 2007 en casos de obreros con visas religiosas. Dice que a la Iglesia Católica, con su estructura institucional uniforme y jerárquica, le es mucho más fácil cumplir con las demandas gubernamentales de la visa R-1.

“Estas [demandas gubernamentales] no fueron diseñadas para la variedad de denominaciones protestantes y todos sus distintos matices,” dice Metzger, quien radica en Baltimore. “En el mundo evangélico, no hay líneas definidas, ni divisiones claras. Hay muchas cosas que se tienen en común y una mezcla de estilos, especialmente entre las iglesias étnicas de idiomas.”

Por ejemplo, si a un ministro presbiteriano de Corea del Sur se le ofrece trabajo en una nueva congregación coreana nazarena en los Estados Unidos, las guías de inmigración actuales hacen casi imposible que pueda entrar con una visa R-1. Bajo los reglamentos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los EUA (USCIS), un solicitante deberá ser miembro de la denominación peticionaria por los últimos dos años.

“Aun cuando la denominación dice, ¨nosotros aceptamos su ordenación como nuestra, inmigración todavía lo ve como una religión distinta,” dice Metzger. Por lo tanto, puede haber demoras largas para los inmigrantes e iglesias étnicas que están tratando de llenar púlpitos con pastores que conocen su idioma y su cultura.

Esto es más problemático para las denominaciones en los EUA que están lanzando esfuerzos de plantación de iglesias en las poblaciones inmigrantes, donde a menudo se ve el crecimiento mayor. Esas congregaciones con frecuencia tienen que ocupar pastores calificados de fuera del país.

Metzger dice que antes que los Servicios de Inmigración de los Estados Unidos renovara el proceso de reviso y aprobación de las visas R-1 en el 2008, a los obreros religiosos les era más fácil entrar y quedarse en los Estados Unidos. Demasiado fácil, por ciertoA causa de fraude, el gobierno implementó reglamentos que son especialmente agobiantes a los obreros evangélicos religiosos.

“Antes, el proceso para una visa era un solo paso, ir a la embajada con una carta de invitación de una iglesia,” dice Metzger, quien con dos asociados de World Relief provee aproximadamente 500 consultas al año y representa aproximadamente a 25 congregaciones y organizaciones religiosas sin fines de lucro. “Mis solicitudes ahora pesan entre tres y seis libras porque se requieren muchos documentos.”

Entre los años fiscales 2008 y 2012, el número aprobado de visas R-1 por el Departamento del estado menguó de 10,061 a 4,340. En el mismo período, las visas R-2 para cónyuges o hijos de obreros religiosos declinaron de 2,941 a 1,375.

Robert P. Webber, un abogado de inmigración que radica en Edina, Minnesota, ha representado una variedad de nuevas iglesias, grupos misioneros universitarios, y organizaciones de estudiantes internacionales. Antes que la ley cambiara hace cinco años, Webber dice que las iglesias de distintas denominaciones no enfrentaban ningún inconveniente al patrocinar a alguien con una visa R-1.

“Una persona puede llegar a ser cristiano a través de una iglesia presbiteriana en la China y después comenzar a asistir a una iglesia bautista mientras hace sus estudios de postgrado en una universidad en los Estados Unidos,” comparte Webber, quien trabaja directamente con 15 a 20 casos de visas R-1 cada año. “Si la iglesia bautista desea patrocinarlo para que sea misionero a los estudiantes en una universidad cercana, esto estaría dentro del margen legal. Pero ahora, el gobierno no da ninguna consideración a las similitudes de doctrina.”

Convenciendo al gobierno

Los reglamentos pueden ser particularmente dificultosos para las iglesias independientes. Webber está ayudando a la Iglesia multidenominacional Tabernacle en Norfolk, Virginia, la cual ha estado tratando de obtener una visa R-1 para un estudiante doctoral Indonesio desde agosto 2012. Kathy Hardison, directora del ministerio para estudiantes internacionales de Global Friendship de la Iglesia Tabernacle, desea emplear a Kurnia Foe para que supervise Global Friendship House, un ministerio de alcance a los estudiantes de la universidad cercana Old Dominion University.

“Las reglas generales para la R-1 son anticuadas,” dice Hardison. “Las iglesias multidenominacionales no encajan.”

En mayo, Foe se recibió de Old Dominion University con un doctorado en física. Aunque Foe es diácono en la iglesia Tabernacle y se ha ganado una buena reputación por su participación activa en el ministerio estudiantil en el campus, el gobierno le demanda que encuentre trabajo en su campo de entrenamiento práctico dentro de 90 días—o será enviado a su país con su esposa y sus tres hijos.

“Deseamos emplearlo tiempo completo para que continúe creciendo este ministerio,” dice Hardison. “No podemos pagarle; eso sería ilegal. Nos encontramos en limbo. La documentación se ha ido a un hoyo oscuro.”

Irónicamente, parte del retraso es porque la Iglesia Tabernacle obtuvo un estatus de 501 (c)(3) sin fines de lucro para recaudar fondos para construir una residencia para 72 estudiantes internacionales. El ministerio quiere que Foe administre esa casa, pero por dos veces, representantes de inmigración han pedido más evidencia que confirme que Global Firendship House es verdaderamente una organización religiosa y que Foe participa en el ministerio.

Los oficiales de inmigración tienen mucha amplitud para rechazar las visas R-1. Si no entienden la forma interna de obrar en el mundo evangélico, ven muchas actividades inocentes con sospecha. Cada iglesia que somete una solicitud recibe una inspección sin aviso a la propiedad misma por un oficial de inmigración. Este paso en el proceso de verificación puede tomar meses, dice Webber. Algunas iglesias nuevas orientadas a los internacionales se reúnen en escuelas primarias. Un oficial del gobierno que visita el lugar entre semana, cuando está lleno de estudiantes en vez de adoradores, puede decidir que la solicitud es falsa. Si la dirección de la iglesia está publicada como una pequeña oficina en un centro comercial, el investigador puede llegar a la misma conclusión.

Las probabilidades de éxito mejoran un poco cuando hay más peso por parte del patrocinador. Si un distrito denominacional, en lugar de un cuerpo local, somete los documentos, normalmente le da al pastor inmigrante más opciones. Sin embargo, si los líderes de ministerios étnicos en lugar de profesionales legales llenan los documentos, puede interpretarse como una práctica de derecho sin autorización, lo cual sitúa no tan sólo al individuo sino a toda la denominación en riesgo.

“Si cometen un error, las consecuencias son graves,” dice Metzger. “Puede alterar permanentemente la vida de un pastor indocumentado.”

Calendario de reforma

El proyecto de ley de reforma migratoria ante el Congreso no confronta claramente estos asuntos de visa para obreros religiosos. Pero, Webber cree que debería. Él cree que organizaciones como la Asociación Nacional de Evangélicos (NAE) debería dar prioridad a las visas para obreros religiosos en lugar de envolverse en esfuerzos amplios de reforma.

“¿Por qué no incluir algunas revisiones de sentido común a las reglas que se aplican a las iglesias?” pregunta Webber. “Si la compasión es el tema de la reforma migratoria, tal vez las reglas que actualmente son muy técnicas para los obreros religiosos deberían tomarse en cuenta.”

Pero Metzger dice que este no es el tiempo apropiado para revisar la visa R-1; el esfuerzo masivo de tratar de rectificar el estatus de 11 millones de personas que viven ilegalmente en los Estados Unidos es primordial, dice ella. Metzger espera que la reforma migratoria va a crear otra opción de visa que funcionará mejor para algunas iglesias.

“Para las iglesias que emplean pastores indocumentados, ellos tendrán la oportunidad de rectificar su situación y obtener un estatus legal,” dice Metzger. “Por lo tanto, no necesitarán una visa de obrero religioso.”

En lugar de buscar una solución legislativa al problema de la visa R-1, Metzger cree que un caso bien presentado en una corte federal puede causar los cambios necesarios en el sistema administrativo de la USCIS.

“No necesita una revisión total,” dice Metzger. “Solamente necesita reestructura en lo relacionado a la iglesia evangélica.”

Capacitando a las iglesias para ayudar

La reforma migratoria creará nuevas oportunidades para que las iglesias ayuden a la gente en sus comunidades. Un informe del Fórum Pew con respecto a la Religión y La Vida Pública en mayo calculó que el 83% de los inmigrantes ilegales son cristianos, una suma de 9.2 millones de personas.

Mientras que muchas iglesias ya están tratando de ayudar en maneras significativas—permitiendo a grupos inmigrantes usar los edificios de la iglesia y comenzando congregaciones específicamente de idiomas—las iglesias necesitarán estar aún más activas una vez que pase la legislación migratoria, dice Galen Carey, vicepresidente de relaciones gubernamentales de la Asociación Nacional de Evangélicos (NAE).

“Los inmigrantes necesitarán ayuda en entender la [nueva] ley,” dice él. “Habrá una oportunidad natural para llenar una necesidad práctica y formar relaciones que demuestren el amor de Cristo.”

“Nuestras iglesias y comunidades han sido bendecidas por los inmigrantes, muchos de ellos traen su fe ya bien fundada, energía empresarial creativa, y valores tradicionales sobre la familia que fortalecen nuestro futuro,” dice Carey.

World Relief está encabezando una iniciativa para capacitar a los laicos en las congregaciones a establecer clínicas legales de inmigración una vez que el Congreso apruebe la amplia reforma migratoria. Carey, quien trabajó para World Relief, dice que la tarea de establecer centros legales de inmigración en congregaciones locales incluye a 15 denominaciones como también a varias mega iglesias.

Además de abogados, las únicas otras personas autorizadas para ofrecer servicios legales a los inmigrantes son las organizaciones sociales o religiosas sin lucro que han sido acreditados por el Departamento de Justicia a través del Consejo de Apelaciones de Inmigración. Uno de estos grupos es el Servicio de Inmigración y Centro de Ayuda (ISAAC) en San Antonio. ISAAC, un ministerio de la Convención Bautista General de Texas, está acreditado por el gobierno para proveer entrenamiento de una semana a personal de las iglesias en la ley básica de inmigración.

El director de ISAAC, Jesús Romero le dijo a CT que una plaga de estafadores sin entrenamiento, conocidos como “notarios,” ofrecen información legal de mala calidad a inmigrantes incautos.

“Les están quitando el dinero a la gente,” dice Romero, un inmigrante de primera generación de México. “Lo peor, el mal trabajo de documentación puede resultar en deportación.”

Con la capacitación apropiada, las iglesias pueden ayudar a proteger a los inmigrantes de los oportunistas y del mal consejo.

John W. Kennedy fue editor de noticias para Christianity Today.

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