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Cómo predicar sermones expositivos a oyentes no acostumbrados a ellos.

«Toda predicación cristiana verdadera es una predicación expositiva», afirmaba John Stott. Aunque algunos consideran que predicar expositivamente es un método pasado de moda, su capacidad de convertirse en portavoz de los textos bíblicos le asegura una relevancia constante. La responsabilidad del pastor es «predicar la Palabra». Por ende, debe ocuparse de comprender el texto bíblico y de comunicarlo a su congregación de manera eficaz y con pasión (2Ti 4.2). Independientemente de los antecedentes educativos de la iglesia, el enfoque expositivo procura que el texto bíblico le hable a la congregación de acuerdo a sus diversas necesidades. J. W. Alexander expresó con acierto: «El método expositivo se va adaptando para garantizar que los predicadores y los oyentes posean un mayor conocimiento de las Escrituras». Los predicadores y los oyentes pueden favorecerse con la predicación expositiva si toman en cuenta algunas cuestiones:

El predicador y la exposición:

> Reconozca que, probablemente, sus oyentes no estén familiarizados con el método expositivo. Por eso, cada año prepare una predicación en la que aclare por qué predica expositivamente. En la misma, debe explicar lo necesario que es la exposición, el objetivo que pretende alcanzar y cómo se debe escuchar el sermón.

 

> Cuando predique, asegúrese de nivelar su vocabulario con el de su público. Nunca suponga que los oyentes entienden términos que para usted son comunes, tales como: justificación, santificación o eclesiología. Una sencilla explicación de términos y ejemplos puede ampliar la comprensión de la congregación.

> Proporcione bosquejos de sus sermones para complementar su predicación. También considere la posibilidad de imprimir el manuscrito del sermón y dejarlo a disposición de los hermanos antes de que comience el culto, para ayudarlos a comprender mejor la exposición. Esta implementación resultará útil para asegurar un buen seguimiento y una herramienta que alcance a sus oyentes.

> Anime a su congregación a desarrollar la capacidad de pensar, entender y criticar. Para este fin, proporcióneles material de lectura adicional con la que consigan complementar su predicación regular. Podría comenzar con breves artículos, sermones o folletos, y luego seguir con libros pequeños. Distribuya guías para «leer la Biblia» que desafíen a la congregación en esta disciplina espiritual. Comience poco a poco, para no abrumar a aquellos que no han desarrollado el hábito de la lectura.

> Reserve algún tiempo para ofrecer a los oyentes la oportunidad de plantear preguntas relacionadas al sermón, sin que sientan vergüenza. Es importante que el predicador no adopte una postura defensiva frente a las preguntas o comentarios. Convendría dar lugar a este espacio después del culto de la tarde o durante los cultos a mitad de semana. Responda las preguntas con cuidado y con humildad. Procure referir a las personas que preguntan al texto bíblico, y aproveche el tiempo para explicarles algunas claves sobre cómo interpretar las Escrituras.

> Piense en una «persona en particular» a la cual se dirija hipotéticamente en el curso de la preparación del sermón. Debería ser alguien que represente el nivel general de comprensión de la iglesia. Imagine que le está hablando a esa persona mientras desarrolla el esquema, las explicaciones, las ilustraciones y las aplicaciones del texto. En la realidad, desarrolle oportunidades para dialogar con «esa persona en particular» acerca de sus predicaciones. Consúltele con franqueza si cree entender correctamente los sermones. Plantéele preguntas para descubrir la manera en que usted podría expresarse con más claridad, qué parte del sermón le resultó más útil, y pídale que señale aquello que haya servido de obstáculo para ella comprendiera.

El oyente y la exposición:

Desafíe con frecuencia a sus oyentes a aprovechar al máximo cada sermón, sin que deje de lado los siguientes aspectos:

> Reconozca la autoridad de la Sagrada Escritura y su primacía en la adoración. Prepárese cada semana para escuchar la Palabra a través de una lectura regular y sistemática de la Biblia.

> Pídale al Señor que le dé oídos para escuchar la Palabra y un corazón que obedezca. (Recuérdele a la congregación que son responsables de prepararse para escuchar la predicación así como usted también es responsable de prepararse para predicar).

> Busque en la Escritura, tal como los de la iglesia en Berea, para asegurarse de que las explicaciones expuestas en la predicación son fieles a la Palabra de Dios (Hch 17).

> Plantee preguntas que respondan a inquietudes con respecto al pasaje expuesto de la Escritura:
a. ¿Existe algún área de mi vida, de mi pensamiento, de mis acciones o de mi comportamiento que estoy convencido, a través de la Palabra, que necesito corregir?
b. ¿Descubro alguna actitud equivocada, alguna desobediencia o algún pecado que ha sido reprendido por la verdad de la Escritura, y que debo confesar y arrepentirme delante del Señor?
c. ¿Escuché alguna instrucción que debo aceptar y practicar en mi vida?
d. ¿Me doy cuenta de alguna doctrina que deba estudiar más a fondo y aplicar a mi comprensión de la verdad cristiana?

> Reflexione acerca del texto y del mensaje. Con este ejercicio su comprensión de la Palabra de Dios crecerá aún más. Tome notas y repáselas al finalizar el sermón.

> Repita las verdades del texto a otra persona, quizá pueda aprovechar esta oportunidad para dar testimonio del evangelio o para alentar a otro creyente.

Preguntas para estudiar el texto en grupo 

  1. ¿Qué es lo que hace que la predicación expositiva siga siendo tan relevante?
  2. Explique por qué es tan vital la predicación expositiva y cuál es su propósito.
  3. De las seis recomendaciones prácticas que el autor da al predicador para que entrene a su congregación a escuchar sermones expositivos, ¿cuáles ha aplicado?, ¿cuáles, en su opinión, no debería pasar por alto?
  4. El predicador expositivo, según el autor, debe animar a sus oyentes a desarrollar la capacidad de pensar, entender y criticar, ¿qué otros mecanismos podría utilizar aparte del que el autor recomienda?
  5. ¿Cuáles son algunas prácticas con las que el predicador puede animar a sus oyentes a aprovechar al máximo cada sermón?
  6. ¿Qué otra práctica incorporaría usted?
Se usa con permiso de la Iglesia Bautista de South Woods, Memphis, Tennessee (www.southwoodsbc.org). Todos los derechos reservados.

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