El pastor y el diezmo

Dado que hay tanta controversia si el pastor puede o no recibir los diezmos de la iglesia, creo que es bueno comentar un poco al respecto.

No quiero en esta ocasión, meterme a los pasajes que son tan contendidos, puesto que eso requeriría una mas grande exposición de lo que quiero otorgar.

Lo que quisiera hacer en esta ocasión, es aplicar la parábola del Fariseo y el Publicano que vemos en Lucas 18, y aplicarlo a dos pastores, uno que trabaja y no recibe dinero de la congregación, y otro que esta tiempo completo, y que recibe (ojo, no toma) el diezmo y ofrendas de la congregación.

Hubieron dos pastores, que antes de dormir, se arrodillaron ante su cama, para alzar su oración vespertina. El primero, que trabajaba en un trabajo que no tenia que ver con la iglesia, pero hacia lo que podía como pastor, oraba así: “Dios, te doy gracias por todas tus buenas dadivas, y por la salud de mis hijos, esposa y yo, y por otorgarme la salud y inteligencia para hacer ese trabajo. Esto me ayuda, como tu sabes, a no depender de la iglesia, y no robo como muchos otros que se llaman ‘pastores’. Puedo hacer mis planes a largo plazo, sin depender de la bondad de nadie, pero solo de tu gracia en darme salud. Y gracias porque no soy como el pastor de la próxima cuadra, que una y otra ves le dice a su congregación que diezme, y no se pone a trabajar para dejar de ser carga a su congregación. Gracias Señor, por ser tan bondadoso conmigo. En el nombre de Jesús, amen.”

El pastor de la próxima cuadra, también se arrodillo a alzar su oración vespertina. En su oración, decía: “Señor, tu sabes que sin ti no puedo seguir adelante. Me llamaste a dejar todo y servirte, y así lo he hecho. Prometiste que suplirías toda necesidad, y que yo como tu siervo, no me ibas a dejar solo. Señor, te pido que me suplas mis necesidades, que son el mantenimiento de mi y mi familia. Tu sabes que no tengo a quien mas ir que a ti a que le pongas en los corazones de los hermanos que diezmen y ofrendes. Señor, por amor a tu obra, suple mis necesidades para que siga adelante predicando tu evangelio sin ningún impedimento. Todo esto lo pido en el nombre de Jesús, amen.”

¿Quien de los dos entonces, depende TOTALMENTE de Dios?

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