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V.- MONOTEÍSMO DEL SEGUNDO TEMPLO Y SUS IMPLICACIONES A NUESTRA COMPRESIÓN DEL UN SÓLO DIOS

Monoteísmo en el Nuevo Testamento

Antes de pasar al apóstol Pablo y concluir con el monoteísmo del Segundo Templo, y este estudio, vale la pena mencionar unos cuantos comentarios más.

El monoteísmo de los rabinos constituía que sólo Dios puede crear, como hemos visto antes, los seres creados pueden asistir a Dios (cf. Dan. 10:13, 21; 12:1; Gen. 1:26) pero no pueden crear en si. Otro rasgo es que sólo a Dios se le puede orar pues al hacerlo a otro, se deduce este otro es un ser independiente, cualidad que solo YHWH posee. Orar a un ser, aunque sea aliado de Dios, era para los Rabinos una herejía. Esta herejía estaba presente en medio de ellos y se le llamaba “Los dos poderes”. Podemos ver en la literatura inter-testamentaria es que la veneración a seres divinos era una práctica habitual (cf. Tobias 12:16-22; Apoc. Zefanias 6:11-15). También lo vemos en el Apocalipsis de Juan en 22:8-9. Pero fue la adoración exclusiva a Jesús que quebró con este esquema (cf. Lc. 24:52; Jn. 20:28). No fue un desarrollo pagano del siglo IV, sino que estaba presente en la primera generación de creyentes.

Finalmente, Pablo menciona en sus escritos que hay otros seres supernaturales (cf. Efe. 1:21; 2:2, 6:12; Col. 1:16). Incluso le llama el dios de este mundo a Satanás (cf. II Cor. 4:4). Encontramos similares descripciones en 2 Enoc. 20:1 y Testamento de Levi 3:8. En I Cor. 10:20, Pablo menciona que todo sacrificio dado a los ídolos es a demonios, haciendo eco de Deut. 32:16-17; Isa. 65:11.

En  I Cor. 8:5-6 vemos a Pablo contrarestando a los dioses paganos con el único y verdadero Dios de Israel. Le atribuye a Jesús el termino encontrado en la Shema como “Señor”. A ninguno de los seres, sean ángeles o otros seres intermediarios, jamás se le había otorgado tal nombre o designación, esta inclusión de Jesucristo dentro de la Shema Judía es una innovación particularmente Paulina. Si tomamos en cuenta que Corintios se escribió antes de los Evangelios, por el año 55 d.C, vemos ya como estos primeros creyentes habían adoptado el punto de vista que sostiene que Jesús es digno de adoración. Esto lo vemos una vez más en Filipenses, y con esta lectura termina este estudio.

Filipenses 2:5-11 (LBLA)

Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


 

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