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III.- MONOTEÍSMO DEL SEGUNDO TEMPLO Y SUS IMPLICACIONES A NUESTRA COMPRESIÓN DEL UN SÓLO DIOS

Monoteísmo en el Israel Antiguo

Israel Antiguo se le denomina al Israel pre-deportación. El monoteísmo en esta era fue un desarrollo en el pensamiento hebreo, comenzando con Abraham y su llamado al Dios que liberó a Lot, El Elyon, o el Dios más alto (cf. Génesis 14:19, 22). Vemos que aunque no se le atribuyó ninguna clase de actividad a otro Dios, se dice que Dios es el Dios más alto.

Luego, en Éxodo, encontramos que a Moisés se le llama “dios” (cf. Ex. 4:16; 7:1). Este pasaje llevó a muchos Judíos a especular si Moisés era en realidad Dios. Al salir de Egipto, los Israelitas cantan y alaban a Dios sobre los otros dioses (cf. Ex. 15:11).

Cuando Moisés introduce los 10 mandamientos notamos que en el primer y segundo mandamiento, se nos dice que sólo debe haber una “unicidad” de adoración al Señor, y no a otros dioses (cf. Ex. 20:1-4). A pesar de esto y de Deuteronomio 6:4, los Israelitas siguieron adorando a otros dioses. Esto la arqueología lo ha confirmado en las excavaciones hechas en Kuntillet ‘Arjud, donde se encontró una inscripción que dice “Yahweh y su Asera”, mostrando así que en los siglos 9 y 8 a. C. existía mucha idolatría en reino de Judá.

En Israel, o el reino del Norte, las cosas no eran mejores. Cuando Elías es perseguido y cree que es el único que adora a Dios en Israel, Dios responde que existe un remanente de 7000 rodillas que no se han doblegado ante Baal (cf. 1 Reyes 19:14-18).

La adoración al Señor no fue ortodoxa durante el tiempo de los reyes, puesto que se dedicaban a ofrecer sacrificios en los lugares altos (cf. 2 Reyes 17:32). Fue Josías el que puso fin a esta practica (cf. 2 Reyes 23:8).

En 1 Sam. 2:2 y en 2 Sam. 22, vemos que el Dios de Israel no tiene comparación. Es en Isaías 40:55, llamado también Deutero o Segundo Isaías, ya en el exilio o pendiente de el, que vemos declaraciones acerca de que sólo el Dios de Israel salva y es Dios (cf.  Is 43:11-12; 44:6-8).

Israel no hizo caso a los mandamientos del Señor y su exilio fue ocasionado, en parte, por adorar otros dioses (cf.  Jueces 2:11; 2 Reyes 17:7). Aún los sacerdotes adoraban al dios Sol en el templo (cf. Ezequiel 8:16). En Deuteronomio vemos que Dios había garantizado castigo a todo aquel que adorara otros dioses (cf. Deut. 16:21-17:1-7), especialmente en Deuteronomio 28:36. El exilio es un efecto directo de no mantener las leyes del Señor.

Una vez más, podemos repetir que no existió, aún en los tiempos de la Monarquía y de los profetas, un “monoteísmo estricto”.

En nuestra cuarta parte abordaremos la época post-exilica y como este tema del monoteísmo fue tratado.


 

II.- MONOTEÍSMO DEL SEGUNDO TEMPLO Y SUS IMPLICACIONES A NUESTRA COMPRESIÓN DEL UN SÓLO DIOS

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