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Fe y Política – Viviendo en el mundo de Trump

La elección tomada lugar el martes de esta semana nos dio como presidente a uno de los dos personajes menos queridos por el electorado de USA. Por un lado Hillary, promovedora del aborto y del matrimonio Gay, por hablar de las dos cosas que más apoyaba. Y por otro lado Trump, quien promovía lo contrario a la demócrata; no obstante, se ha conducido abusando a mujeres, no pagando a sus trabajadores, no pagando sus impuestos, haciendo burla de los discapacitados y muchas otras faltas morales.

Es en este escenario que se han elevado dos cuestiones al respecto de lo que debe de definir a un Cristiano al momento de votar: el aborto y la oposición al matrimonio gay, convirtiéndose en elementos que identifican quién es o no es evangélico en Estados Unidos, y por consiguiente, en Latinoamérica.

Antes que todo, quiero dejar claro mi oposición al aborto como casi una víctima de el, como tambien mi oposición al matrimonio igualitario (gay). Pero no puedo dejar pasar que los dos mandamientos Cristianos, “El amar a Dios sobre todas las cosas” y “el amor al prójimo” (Mat. 22:37-39; Mc. 12:29-31), han sido reemplazados por “Te opondrás al aborto sobre todas las cosas (aún sobre las otras leyes dadas por Dios) y te opondrás al matrimonio gay”. Además le podríamos agregar: “haz esto, y serás contado entre los que aman a Jesús, no importando que otro pecado cometas”.

Mi malestar es porque a pesar de defender la “vida” de los no nacidos, el 85% de los evangélicos optó por la discriminación, xenofobia, abuso de mujeres, discriminación a los discapacitados, no pagar a los trabajadores si estos son de otro país, el adulterio, etc. Se ha elevado a tal grado la oposición al aborto y el matrimonio gay, que se eclipsa cualquier otro pecado. Osea, aquel que se oponga al aborto o al matrimonio igualitario, puede ser racista o adúltero, pues su cristianismo es garantizado si se opone a los dos males que han reemplazado los dos grandes mandamientos.

No puedo entender cómo pueden algunos cristianos reconciliar posiciones tan opuestas. La Biblia dice que los que hacen TODOS los pecados mencionados, por ejemplo en I Cor. 6:9-10, Gal. 5:19-21 no heredarán el reino de Dios pero por lo visto ahora, solo dos pecados hacen al ser humano exento de heredar vida eterna. Si practicas alguno de los pecados mencionados en los textos que cité, no hay problema mientras te opongas al aborto y al matrimonio homosexual.

¿Que clase de Cristianismo es este? No es el cristianismo bíblico que enseña que todos los que hemos pecado estamos destituidos de la gloria de Dios (cf. Rom. 3:23), que solo en Cristo Jesús tenemos perdón de pecados (1 Jn. 1:8-10) y que si decimos que no tenemos pecado, como Donald Trump, hacemos a Dios mentiroso.

Finalmente, ¿el cristianismo tiene partido? Si vemos que el 85% de blancos votaron por Trump, vemos una parte de la iglesia que ha puesto su esperanza no en Jesús, sino en los príncipes de este mundo, algo que la Biblia nos advierte de no hacer:

No pongan su confianza en gente poderosa,
en simples mortales, que no pueden salvar.

Salmos 146:3

Lo que el pueblo Estadounidense ha hecho, es proclamar a un nuevo Mesías que los librará del liberalismo de Obama y del partido Demócrata, a un nuevo Príncipe que los guié a un mejor país. Quizás podrá hacerlo materialmente, pero espiritualmente, lo dudo.

Esta es una falsa unión. Si dentro de esa unión hay eruditos bíblicos, como también personas populares, que han luchado tan simétricamente en contra de los falsos profetas y charlatanes modernos, nos tendrá que poner a pensar que la unión que Jesús no logró, la logró Donald Trump. La otra opción es que ese Cristianismo Estadounidense, sea conservador, carismático o lo que sea, tiene problemas muy serios que van más allá de lo que estos dos dicen del uno del otro.

Estados Unidos se ha convertido en un campo blanco para llevar el verdadero Evangelio.

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