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El Apóstol Pablo y el día del Señor. 1 Corintios 16:2

Uno de los puntos más controvertidos sobre el tema de guardar el Domingo en lugar del Sábado dentro del Cristianismo es la acusación que tal práctica no tuvo lugar en la iglesia primitiva, y mucho menos en la generación que camino con el Señor y los apóstoles. Para desmentir tal acusación, debemos de ver los documentos cristianos más antiguos que tenemos, y estos son las cartas del apóstol Pablo. Los escritos Paulinos son los más antiguos que tenemos, siendo las cartas a los Tesalonicenses las que se creen que son las cartas más antiguas de parte de Pablo, circa 50 d. C,[1] o 51 d. C.[2] En esas dos cartas, podemos ya ver las expectativas escatológicas de la iglesia del primer siglo. Pero la carta que nos llama nuestra atención es la Primera Epístola a los Corintios. Sabemos que esta carta fue escrita entre los años 53-55 d. C.[3]

Saber la fecha de composición de la primera carta a los Corintios es de suma importancia para nuestro estudio sobre el Domingo y la celebración del día del Señor. Es en esta carta que encontramos la mas antigua referencia a la celebración de la iglesia cuando observaba su culto. Este es el versículo en cuestión:

“1. Cor. 16:2 El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos, para que no se tengan que hacer colectas cuando yo vaya.” NVI.

Con respecto a la colecta, vemos una más detallada descripción y exhortación a ella en II Cor. 9 y 10. Pablo en la primera carta, les da direcciones de cuándo y el monto aproximado que cada uno debería de apartar para hacer la colecta que ayudaría a los creyentes en Jerusalén. En Romanos 15:25-28, también Pablo menciona que llevará una ofrenda de parte de los gentiles a los santos de Jerusalén. Algo similar le pidieron a Pablo cuando estaba en Jerusalén, cf. Gálatas 2:9-10. Podemos ver que estas colectas eran lo que Pablo acostumbraba hacer en las iglesias que él fundaba y como pudimos apreciar en Romanos, la colecta servía para unir a los creyentes Judíos y Gentiles.

Volviendo a lo que nos interesa en el texto, la expresión “el primer día de la semana”. [4] Esto nos dice que ya había un día específico en el cual los creyentes se reunían para alabar a Dios, y así se les hacía mas fácil recolectar el dinero que Pablo les sugiere. En el griego, se lee más bien “cada primer día de la semana” (tomando en cuenta la preposición κατὰ ), esto demuestra que esa reunión semanal era ya una costumbre bien marcada en las iglesias fundadas por Pablo. Algunos han sugerido que el apóstol se refiere al primer día de la semana por ser el día en que los miembros de la congregación recibían sus sueldos. Esto es muy poco probable, dado que por la carta, podemos ver que los miembros eran por lo general pobres o esclavos, cf. I Cor. 1:26-31. Estos no tendrían el ingreso de un jornalero, que usualmente eran pagados por su día de trabajo (cf. Mateo 20:1-8), por lo tanto, la reconstrucción histórica que se apela al primer día de la semana como el día del pago, y no como el día de reunión para la adoración Cristiana, es errada, y es más bien una introducción de la práctica moderna de pago semanal, que lo que se acostumbraba en el Mediterráneo del primer siglo.

Podemos concluir que desde la mención más antigua de la práctica de reunirse el Domingo o “primer día de la semana”, los Cristianos no consideraban dicha práctica como un quebrantamiento del cuarto mandamiento, cf. Exo. 20:8-11. Como veremos en los evangelios, ellos consideraron que era propio celebrar su día de reunión el mismo día que el Señor Jesús resucitó. Pero antes de llegar a los Evangelios, primero veamos como en el libro histórico del Nuevo Testamento, el libro de los Hechos de los Apóstoles, se describe la práctica de guardar el día del Señor.

[1] D. A. Carson & Douglas Moo, An Introduction to the New Testament (Grand Rapids: Zondervan, 2005) pg. 543. Existe una versión en Español de esta obra publicada por CLIE, titulada Una Introducción al Nuevo Testamento.

[2] David J. Williams, 1 and 2 Thessalonians en NIBC (Peabody: Hendrickson Publishers, 1992), pg. 10.

[3] Gordon Fee, Primera Epístola a los Corintios (Buenos Aires: Nueva Creación, 1994) pg. 19.

[4] La expresión en Griego es κατὰ μίαν σαββάτου. Esto será interesante cuando nos refiramos a los evangelios. La palabra σαββάτου se llego a usar como para designar toda la semana, cf. Lucas 18:12.

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