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El Ayuno en Hechos y el resto del Nuevo Testamento

ayunomanosEl motivo de estos estudios sobre el ayuno surgieron al leer de que Zwinglio, al oponerse a la práctica de ayuno durante la Cuaresma, y en especial la Semana Santa, concluyó que el Cristiano no tenía que ayunar por no estar mandado en el Nuevo Testamento. Aunque es cierto que no hay mandato para ayunar en el Nuevo Testamento, en nuestra entrada pasada vimos que Jesús predijo que cuando él ya no estuviera con sus discípulos, ellos ayunarían, cf. Mt. 9:14-15; Mr. 2.18-22; Lc. 5.33-39.

Vemos a los discípulos ayunando ya en el libro de los Hechos. Los discípulos buscan la dirección del Señor no solo por oración, sino que también ayunando, cf. Hch. 13:1-3. Por lo visto, el ayuno era parte de su adoración puesto que vemos el ayuno en el versículo 2 junto con la palabra “ministrar”, (leitourgeō). Mas adelante vemos a Pablo y Bernabé instituyendo líderes en las recién fundadas iglesias en Listra, y su oración siempre iba acompañada con ayunos, cf. Hechos 14:23.

La última ocasión que se menciona el ayuno en Hechos es cuando Pablo aconseja sobre el viaje a Roma, y nos dice que Hechos 27:9 que “haber pasado ya el ayuno”. Se cree que el “ayuno” que se refiere acá Pablo es el mencionado ya arriba, Día de la expiación de Levítico 23:27. Pablo tenía la costumbre de mencionar fiestas Judías para dar a conocer ciertas fechas, cf. I Cor. 16:8.

Todo esto, demuestra que en los primeros años de la iglesia Cristiana (le podemos decir así dado que ya en Hechos 11:26 así se les decía despectivamente a los creyentes), la identidad Judía estaba muy arraigada en la iglesia.1

Las dos siguientes ocasiones que se menciona el ayuno en el NT, son dos veces en las cartas de Pablo, 2 Cor. 6:5 y 11:27. En estas dos ocasiones, se menciona el ayuno no como una disciplina Cristiana, más bien, como el resultado de padecimientos por el evangelio.

Podemos ver, que el ayuno, aunque no fue mandado a ser observado en el Nuevo Testamento para los creyentes, la piedad Judía de los primeros creyentes hizo que esta práctica espiritual estuviera viviente en la naciente comunidad Cristiana. Práctica que si fue de provecho para ellos, creo que será de provecho para nosotros, no importando en que temporada o razón la practicamos. Lo siento Zwinglio, en esta, la Sola Scriptura te gano.

1. David J. Williams, Acts (Peabody: Henrickson Pub. Inc. 1990) pg. 431.
Este autor fue mi profesor de Nuevo Testamento como también mi profesor de Griego. Colega de Leon Morris.
ActsWilliams

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