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Reseña Y PDF del libro por Richard Bauckham-Dios crucificado : monoteísmo y cristología en el Nuevo Testamento por Luis A. Jovel

author_bauckhamRichard Bauckham, Monoteísmo y Cristología en el Nuevo Testamento. Colección Teológica Contemporánea. (Terrassa, Barcelona: CLIE) pgs. 80.

Dicen que las cosas buenas vienen en paquetes pequeños, y esto no puede ser más cierto que en el caso del presente libro. Richard Bauckham, ha prácticamente redefinido como debemos de entender el Monoteísmo Cristiano, basándonos en los escritos y entendimiento tanto de la Escritura, como también del periodo del segundo templo, periodo al cual Jesús y sus contemporáneos vivieron, y sin duda no dejó de influir su entendimiento al respecto de quien es Dios.

Bauckham divide su libro en tres secciones, las que brevemente comentaré.

En la primera parte, Bauckham se concentra en la compresión de quien Dios es para los judíos del segundo templo. Bauckham rechaza dos posibilidades que surgen al considerar que el Judaísmo de ese tiempo no podría aceptar a Jesús dentro de la identidad de Dios. La primera de estas posibilidades es la que en el Judaísmo del periodo, sea imposible aceptar de parte del Judaísmo alguna posibilidad de que Jesús fuera parte de la identidad de Dios, y que tal cosa, sería más bien hacer una ruptura radical con el Monoteísmo que los Judíos del segundo templo tenían, Cf. 14. La otra posibilidad, es que Jesús hubiera asumido un tipo de figura mediadora, como los ángeles, o algunos patriarcas antiguos. Estos personajes, llegarían a un estado de semi-divinas, Cf. 14-15. Bauckham rechaza estas dos nociones, que ve más bien como no representantes de la data que se entiende de los escritos del periodo del segundo templo. La respuesta de Bauckham a estas dos posiciones, es lo que toma la discusión del capítulo. Las dos posiciones son muy bien documentadas. La posición primera, sobre un Judaísmo monoteísta estricto, es explicado a la luz que solo Dios es el creador y gobernador de todo, y el único que podía recibir adoración. La segunda posición, la de los seres intermediaros, explica de cómo algunos seres, aunque muy exaltados, no podían ser considerados ni semi-divinos, pues no poseen la capacidad de crear, de gobernar, y por lo tanto, ni de ser adorados. Sin embargo, Bauckham concluye, correctamente a mi parecer, que tanto la Palabra, como la Sabiduría, no son seres intermediarios o semi-divinos, sino que “son intrínsicos a la identidad divina única”, Cf. 31.

En la segunda sección del libro, Bauckham nos introduce a como los Cristianos del primer siglo llegaron a entender a Jesús como Dios, sin tener que comprometer su monoteísmo. Este capítulo es la normal continuación del anterior, puesto que ya tenemos los antecedentes de cómo los primeros Cristianos, que eran Judíos monoteístas, llegaron a entender la Cristología que ahora demandaba su fe. Algo que queda claro, es que Jesús nunca fue considerado semi-divino, puesto que esto, simplemente lo descalificaría de ser parte de la divinidad. La razón por la cual se aceptó a Jesús dentro de la divinidad, es porque se le atribuyó a el nombre divino, y por consiguiente, merecía adoración, Cf. 34. Bauckham resalta esto usando principalmente Salmos 110:1, para demostrar que Cristo está incluido en la divinidad tanto en su señorío. Bauckham toca brevemente Filipenses 2:9, versículos de Apocalipsis y luego Isaías, pero las desarrolla hasta la tercera y última parte del libro. De importancia vital en este capítulo, es su concepto de cómo Pablo llegó a incluir a Jesús en un nuevo “shema”, basándose en I Cor. 8:6, Cf. 43-44. Este versículo apunta a la preexistencia de Jesús, como Señor y Dios, y incluye al ahora encarnado Hijo de Dios dentro de la divinidad. Por la brevedad del libro, Bauckham no indaga más profundo en este punto, pero espero que cuando publique el libro prometido que seguirá a este, pueda también explicar el impacto que tuvo la encarnación de Cristo dentro de la deidad.

La última sección del libro, es la más extensa, y donde Bauckham hace uso de pasajes específicos y esenciales para el para poder proclamar quién es Cristo. Bauckham al parecer no ve mucho mérito en una Cristología meramente funcional, sino en una “Cristología de la identidad divina”, Cf. 49. Para comprobar este punto, Bauckham hace una interpretación Cristológica de pasajes de Isaías 40-55, basándose en el A.T., y hace también uso de tres pasajes del N.T., Filipenses 2:6-11; pasajes del Apocalipsis; y pasajes del libro de Juan. La explicación de estos 3 conjuntos de pasajes, las divide en 2. La primera, Bauckham muestra cómo estos tres pasajes no solamente dicen lo que Dios es, sino que también revelan la identidad de Jesús el Cristo con único Dios. Estos pasajes en si, son de gran importancia, puesto que Bauckham demuestra cómo estos pasajes, que hablan de la deidad de YHWH, ahora son también aplicados a Jesús por la Iglesia primitiva. De suma importancia, son los pasajes en Juan, donde los “YO SOY” se mencionan.

La segunda sección del tratamiento de Bauckham de estos pasajes, se centra en la realidad que este Dios que nos hablan los pasajes, también se puede humillar. De interés es notar que Bauckham, no piensa que el himno de Filipenses 2:6-11 es más bien Paulino. Esto, aunque no afecta a la Cristología, demuestra el pensamiento independiente de Bauckham al respecto. En esta sección, Bauckham contrapone los pasajes del N.T. con los de Isaías, y nos demuestra que la humillación de YHWH, no era algo nuevo, sino algo ya previsto por El mismo. Con todo esto, Bauckham demuestra claramente, que los cristianos primitivos eran consistentes en su fe en ser monoteístas, y que la única “novedad” era de su nueva lectura de los pasajes del A.T. en los cuales ellos encontraban la identidad de Jesús el Cristo revelada.

Este libro, es la más excelente introducción a la Cristología que he leído hasta ahora en Español. El autor, aunque solo toca en 2 paginas el desarrollo de la Cristología después del primer siglo, nos da mucha información para ver como los primeros creyentes asimilaron su punto de vista Cristologico. Concuerdo con su punto de vista de que Dios, comenzando con Adán, Abraham, Moisés, etc, ha paulatinamente revelando su identidad a la humanidad, y está culmina con Jesús, en especial en la fórmula bautismal encontrada en Mateo 28:19.

Aparte del error de editorial en la página 64, este libro está bien editado y traducido, y las preguntas al final de cada sección, aparte de servir para repaso, también sirven para volver a meditar los puntos principales de lo leído.

Puede bajar el libro en PDF aquí.

Luis Alberto Jovel

 

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