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¿Hay profetas en la iglesia del siglo XXI? 2 -Pentecostés: iglesia profética de cristianos proféticos

juan-Stam-Hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el pueblo.  Era individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo.

Vimos la pasada semana que el concepto bíblico de la profecía se descubre mejor por el análisis de los escritos proféticos de las escrituras hebreas (Isaías a Malaquías, en nuestro canon), junto con los “profetas anteriores” (Moisés, Miriam, Samuel, Elías, Eliseo, Natán etc). Ese grupo numeroso no se caracterizaba por concentrarse en el futuro a expensas de su contexto del presente. Al contrario, su eje central era el cumplimiento fiel del pacto de Dios con Israel y con las demás naciones.

También analizamos 1Cor 14:29-33. Este pasaje, tan lleno de sorpresas, no trata de profetas itinerantes o “de oficio” sino de mensajes  proféticos que surgían espontáneamente en medio del culto.

Eran profetas congregacionales, en Corinto más de veinte años después del Pentecostés. Un hecho que se daba entre las congregaciones que fundó San Pablo, constatándose –como vimox- que hubo dos extremos en cuanto a la profecía (“antipentecostales” y “ultrapentecostales”) que en ambos casos tuvo que regular y controlar el apóstol.

Hoy vamos a ver que hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el pueblo.  Era individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

PENTECOSTÉS Y LA IGLESIA PROFÉTICA

En el día de Pentecostés, en que nació la iglesia cristiana, se cumplieron un antiguo anhelo de Moisés y una profecía de Joel.

En una ocasión Moisés convocó a setenta ancianos al Tabernáculo, donde Yahvéh les impartió el Espíritu y profetizaron.  Dos ancianos, Eldad y Medad, no se acudieron a la reunión pero a pesar de esa rebeldía el Espíritu vino sobre ellos y también profetizaron. Cuando un joven reportó eso a Moisés, en vez de molestarse por esa aparente amenaza a su autoridad, respondió, “¿Estás celoso por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos!” (Num 11:24-29).

Ese anhelo de Moisés se realizó plenamente el día de Pentecostés.

El profeta Joel, en un momento de crisis nacional y juicio divino, anunció tiempos de salvación en que Dios derramaría su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28-29).

Este texto de las escrituras hebreas sirvió de base para el sermón de Pedro el día de Pentecostés: 17 “Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano [“toda carne”]. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos. 18 En esos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y profetizarán. Hech 2:17-18)  

1.- Este pasaje repite dos veces que en el día de Pentecostés Dios derramó su Espíritu sobre “toda carne”.[4]

Antes del Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el pueblo.  Era individual, pero desde el Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

De esa forma, la promesa del Espíritu atañe a la iglesia misma como entidad y a todos y cada uno de sus miembros como personas. El don se imparte sin discriminación alguna, sea de edad, sexo o categoría socio-económica (hijos, hijas, jóvenes, ancianos, siervos/as;  cf. Gal 3:28).

Muchos textos del N.T. enseñan que todo cristiano/a, desde el momento de entregar su vida a Cristo, es morada del Espíritu Santo (Efes 1:13; 1Cor 12:13; 2 Cor 1:22; Jn 14:18). El Espíritu. es la vida común del Cuerpo de Cristo y asigna los dones y funciones de cada miembro (1Cor 12:11).

De estos hechos la primera epístola de Juan saca una conclusión sorprendentemente radical: 17 Estas cosas les escribo acerca de los que procuran engañarlos.

27 En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa—y les enseña todas las cosas.

¡Qué bajada de piso para los que pretendemos ser maestros del pueblo del Señor! ¡El texto nos dice que sobramos! (Cf. Stg 3:1). Pone al mismo nivel maestro y alumno y declara que desde el Pentecostés la comunidad tiene el mejor de los maestros, ¡el Espíritu Santos! Somos “maestros ayudantes” que acompañamos al pueblo creyente; no somos autoridades ni indispensables  Esto también es consecuencia del Pentecostés y explica la base del escrutinio congregacional de las profecías.

2.- Es impresionante como el pasaje de Joel, citado por Pedro, se concentra en un solo ministerio del Espíritu: la profecía.  Los hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones, los ancianos tendrán sueños y los siervos y siervas de Dios profetizarán.[5] Esta marca para siempre a la iglesia, que nace en ese suceso, como una comunidad profética por esencia. ¡Desde el Pentecostés la iglesia es una comunidad de visionarios y soñadores (“yo tengo un sueño”, Martin Luther King)!

La frase “sobre toda carne” podría significar “sobre toda clase de creyentes”. sin distinción de edad o sexo, pero el sentido natural es más amplio e inclusivo. El antecedente de Num 11;29 y las ensñanzas del N.T. sobre la morada del Espíritu en todo creyente favorecen la interpretación de que cada creyente, sin excepción, comparte el don del Espíritu del Pentecostés. Eso significa que todo creyente también, al igual que la iglesia misma, tiene un llamado profético y un deber de cumplirlo de alguna manera.

EL MISMO Y ÚNICO ESPÍRITU

El Espíritu que Dios derramó sobre la iglesia naciente era el mismo Espíritu de los antiguos profetas de Israel. Dios no tiene otro Espíritu más cómodo y más agradable, menos exigente y amenazante al status quo.

El prototipo para la iglesia tiene que ser el mensaje y la praxis de esos antiguos portadores de la verdad y la voluntad de Dios. De forma similar, todo cristiano está llamado/a a una presencia profética, de alguna forma, en la iglesia y en la sociedad.

A la luz del significado bíblico y del modelo de la práctica profética, podemos concluir que la iglesia nació para ser una comunidad de discernimiento crítico, de cuestionamiento, de dialogo y debate abierto.

Desde el Pentecostés. la denuncia y el anuncio proféticos son deberes de la iglesia, como lo son para todos los y las fieles. Es deber también para todos y todas participar activa y críticamente en el análisis de las decisiones de las Iglesias, las aclaraciones doctrinales y los debates exegéticos sobre la interpretación bíblica.

Si estamos llamados a examinar las profecías, mucho más imperativo es cuestionar a los políticos, los biblistas y teólogos, y hasta los mega-pastores.  Después del Pentecostés, suprimir la criticidad profética o evadir el debate sólo para quedar bien y no tener problemas es desobediencia al imperativo bíblico.[6]

Esta perspectiva sobre la profecía es profundamente liberadora en nuestra moderna sociedad burguesa, donde la “religión” se relega casi totalmente a la esfera privada, donde tener convicciones se malinterpreta como falta de tolerancia y donde la crítica directa se condena como falta del amor.

Nuestro llamado profético, de todos y todas, nos libera para afirmar convicciones radicales, que entendemos como la voluntad de Dios… ¡y también libertad para equivocarnos!

NOTAS AL PIE

[4] Hace unos años escuché una novedosa interpretación de “toda carme”, cuando un ganadero dijo por televisión, “mis vacas son carne también y tienen el Espíritu Santo”. ¡A veces la interpretación literal produce desastres teológicos!  Por otra parte, la traducción “todo el género humano”, tomada fuera de contexto, podría sugerir un derramamiento del Espíritu Santo sobre todo ser humano, sin excepción alguna.

[5] El texto de Hch 2:18 agrega el verbo final, “y profetizarán”, que falta en el texto hebreo y en la Septuaginta.

[6] v El otro extremo, de críticas irresponsables e injustas (critconería), es pecado y hace mucho daño en las iglesias.

http://protestantedigital.com/magacin/35017/Pentecostes_iglesia_profetica_de_cristianos_profeticos

¿Hay profetas en la iglesia del siglo XXI? – Juan Stam arremente contra las proclamas, Cesacionistas y Hyper-Pentecostales

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Diccionario del Antiguo Testamento – Históricos: Compendio de las ciencias bíblicas contemporáneas

  • Felipe SANTIAGO CORTEZ

    Hola que tal, Luis…

    Pues otra vez dando acá mis opiniones, te mando un saludo y un abrazo!!!

    En mi disciplina a fin, que es mi profesión (historia) hay una regla imperante al momento de analizar un documento, todo debe circunscribirse, al contexto que abarca el siglo, año y día que fue escrito tal evento. Dentro de la herramientas que un buen historiador debe de contar es con la diplomacia que conlleva muchas aristas dentro de los documentos reales.

    Esto es un ejemplo claro, que desde una perspectiva histórica uno debe de ajustarse, y así no cometer anacronismos que pueden insultar a los más versados en esta disciplina.

    Ahora bien, uno de los elementos vitales, para la interpretación teológica de la biblia sin duda alguna es la hermenéutica (que también en la historia se usa) y mi estimado Luis tu eres especialista en ello, dado los años que has estudiado en los seminarios. El autor de este artículo, claramente tiene una postura “continuista”, hace referencia en su primera parte, al don encomendado a los profetas del antiguo testamento, y ahora, con el nuevo testamento, todos tenemos esa posibilidad de “profetizar”.

    Bueno varios asuntos:

    ¿Qué se entiende por profecía o profetizar?

    Esto bajo el contexto de una iglesia naciente, cuya finalidad era la predicación del evangelio, donde no estaba configurado el canón escritural, como hoy en día lo tenemos. Tal vez, el 70% del nuevo testamento lo conforma las cartas paulinas y de allí toda la revelación magistral de la doctrina cristiana. Sin duda alguna, el libro de hechos narra eventos extraordinarios, portentosos claramente milagrosos que tenían un objetivo: la predicación de la cruz.

    Ahora bien, estas señales que siguieron a los discípulos apóstoles de Jesús ¿hoy están en operación? incluyendo “EL DON PROFÉTICO” es más… los primeros cristianos tenían la revelación directa del Espíritu Santo en los apóstoles, y tal vez, en ellos mismos, como el caso de Apolo (que fue complementado su conocimiento posteriormente) ¿Pero hoy que nueva revelación hay, que no esté en el nuevo testamento?

    Me queda muy claro, que Dios se sigue revelando el día de hoy, sino fuera así no habría convertidos, pero esa predicación debe ser por aquellos que siguen a Jesús esto según Romanos 10.

    He allí el asunto, ¿Se debe de entender “profecía” como “predicación” del evangelio?

    Porque sino es así, mi estimado Luis Jovel, prácticamente se estaría desechando el canón bíblico, y esto generaría lo que hoy estamos viendo, en las sectas pentecostales (perdón si ofendo) y sus afamados predicadores.

    En marzo de 2013 conocí a tu amigazo David Daimond (lo digo en broma), y nos dio una profecía poderosa en cuyas palabras hablaba en primera persona, es decir que “d”ios hablaba por medio de él… y vale en resumen dijo “Vengo, vengo pronto en el rapto”…

    Como tu sabrás esa postura NO TIENE FUNDAMENTO BÍBLICO… y así innumerables ejemplos…

    GRACIAS LUIS

    • Luis Jovel

      Gracias Felipe por tus opiniones.

      En el primer año de teologia, dado que debemos de estudiar historia de la iglesia, nos enseñan lo que mencionas: “todo debe circunscribirse, al contexto que abarca el siglo, año y día que fue escrito tal evento.” Segundo y tercer año, donde se debe de estudiar mas a fondo ya epocas, como la patristica, o la Reforma, o en mi caso, incluyendo la historia del Anglicanismo y luego de los Bautistas, se lo que estas hablando.

      Creo que Stam no esta haciendo anacronismos que yo sepa, pero luego te hare mencion de esto.

      Sobre tu otro punto, de que es profetizar? Creo que Stam lo define muy bien. Esto es lo que encontraras en cualquier comentario, continuista o no. Ahora, tomas una posicion “anacronista” cuando dices, “donde no estaba configurado el canon escritural como hoy en dia lo tenemos”. Hay ya estas imponiendo lo que mencionaste arriba, algo que los escritores originales no tenian en mente, una creacion de un Canon del NT, o que este pararia la funcion profetica local.

      Sobre tu pregunta de “nueva revelacion”, te pregunto yo tambien, donde estan los libros que documenten estas revelaciones locales? Esas revelaciones son como lo dice la RV1960 en I Cor. 14:3, “Edificacion, consolacion y exhortacion”. Por lo tanto, no hay necesidad de escribir un nuevo libro, o algo por el estilo.

      Y tu otra pregunta, si, profecía debe de ser como predicacion, es muy correcto. Pero eso crea problemas para nuestros hermanos que no creen que la mujer pueda predicar.

      Una ves mas, si tu conclusion te lleva a desechar el Canon Biblico, te pregunta, cual? Los primeros Cristianos no vieron ese problema, porque lo veriamos nosotros el dia de hoy? En si, esta clase de dones siguieron hasta el siglo 5, y ninguno de ellos penso eso, hasta que nos topamos con Santo Tomas de Aquinas, despengado de su posicion Aristoteliana, y luego, fue Warfield, influenciado por el Sentido Comun Escoces que llego a cristalizar tal posicion. No veo a ningun Cristiano del primer, o Segundo Siglo, cerrando el Canon, mas bien, fue Marcion el que lo hizo, uno que no creia en dones, profecias, etc. El mismo problema con los Montanistas, que Mantona, y sus acompañantes, Prisca y Maximiliana. El problema no era que profetizaban, sino LO que profetizaban.

      De Diamond, pues nada que decir. De que viene pronto, eso lo sabemos todos.

      Dios te bendiga.

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