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Características que diferenciaban a los Judíos con el resto de la humanidad – JUEVES DE ESTUDIOS BÍBLICOS SOBRE EL JUDAÍSMO

EPSanders1. Los judíos tenían que adorar o servir a Dios (obligación implícita en el segundo de los diez mandamientos, que prohibe “el servicio” a los otros dioses: Ex 20,4; Dt 5,8). Esto suponía, sobre todo, adorarle en el Templo de Jerusalén. La Biblia exige que los varones judíos acudan al Templo tres veces al año, en las fiestas de peregrinación. En el siglo I, la dispersión de la población judía hacía esto imposible; los judíos procedentes de las regiones más remotas de Palestina probablemente iban al Templo una vez al año, pero los que vivían en otros países (llamados colectivamente la diáspora) muy rara vez realizaban la peregrinación. Acudieran o no, los judíos pagaban el impuesto del Templo, que sufragaba los sacrificios ofrecidos en nombre de toda la comunidad. El culto judío, sin embargo, no estaba limitado al Templo. Dt 6,4-6 exige que los judíos recuerden los mandamientos principales dos veces al día (“cuando te acuestas y cuando te levantas”). La mayoría de los judíos probablemente obedecían las instruciones de este pasaje: lo primero que se hacía por la mañana, y lo último por la noche, era repetir lo esencial del texto de Dt 6 (“ama al Señor tu Dios con todo tu corazón…”) y algunos de los mandamientos más básicos. También utilizaban estos momentos de la mañana y del atardecer para la oración. La mayoría de las comunidades judías, si no todas, tenían sinagogas, llamadas generalmente en griego “casas de oración”, donde el pueblo se reunía el sábado para estudiar la ley y orar. Así, además de adorar a Dios ocasionalmente en el Templo de Jerusalén, los judíos lo adoraban diariamente en sus casas y semanalmente en la sinagoga. (Trataremos de las sinagogas con más detalle en el capítulo 8.)

  1. Los judíos circuncidaban a. sus hijos varones al poco de nacer. Este fue el requerimiento impuesto al pueblo por el pacto con Abraham (Gn 17).
  2. Los judíos no trabajaban en sábado, el séptimo día de la semana (cuarto mandamiento, Ex 20,8-11; Dt 5,12-15). La Biblia hace extensivo el día de descanso a la familia entera, a los siervos, a los extranjeros que vivían en poblaciones judías y al ganado. Además, cada año séptimo los agricultores judíos de Palestina se abstenían de cultivar sus campos, y hasta la tierra descansaba.
  3. Los judíos evitaban ciertos alimentos por considerarlos “impuros” y “abominables” (Lv 11; Dt 14). El cerdo y los mariscos son los dos alimentos más famosos prohibidos por la Biblia, pero hay muchos otros, como las aves de presa, los roedores y la carroña.

5. Antes de entrar en el Templo, los judíos tenían que purificarse. Las principales fuentes de impureza eran el semen, la sangre menstrual, otras emisiones de la zona genital (como las causadas por la gonorrea y el aborto), el parto y los cadáveres (Lv 11; 15; Nm 19). La purificación religiosa previa al culto en el templo era parte integrante de toda religión en la antigüedad. La ley judía requería que los procesos corporales más íntimamente conectados con la vida y la muerte se mantuvieran alejados de lo que era santo e inmutable: la presencia de Dios. En el siglo I, algunos grupos ampliaron las normas de pureza más allá de los requerimientos bíblicos fundamentales. Por ejemplo, algunos se lavaban las manos antes de la oración; otros, antes y después de los comidas.

E. P. Sanders,  La Figura Histórica de Jesús pgs. 56-57.

Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento por A. T. Robertson

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