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El Evangelio en su contexto Greco-Romano

Augustus“Puesto que la Providencia (Pronoia) la cual ha ordenado todas las cosas y esta profundamente interesada en nuestras vidas ha puesto la mas perfecta orden dándonos a Augusto, a quien ella ha llenado con virtud (poder divino) para que el beneficie a la humanidad, mandándolo a el como un Salvador (Soter), tanto para nosotros como para nuestros descendientes, para que acaba la guerra y ordene todas las cosas, y como el, Cesar, por su aparición (phaneis) [excedió aun nuestras anticipaciones], superando a todos los previos benefactores (euergetai), y no dejando aun para la posteridad alguna esperanza de superar lo que el ha hecho, pues desde el nacimiento del dios Augusto fue el principio para el mundo de las buenas nuevas (euangelion), que vino por causa de el…”

Dittenberg, Orientis Graeci inscriptiones selectae (2 vols.; repr. Hildesheim 1960) number 458. Trans. A. D. Nock in Early Gentile Christianity and its Hellenistic Background (repr. New York, 1964), 37 (Essays, 79). Citado en Everett Ferguson, Backgrounds of Early Christianity Third Edition (Grand Rapids: W. B. Eerdmans Pub. Co., 2003) pg. 46.

Ofrezco este extracto de una inscripción que se encuentra en Priene, que es ahora parte de Turquía, en su extremo Occidental. Como podemos apreciar, hay palabras que se aplican a Cesar Augusto, que también se aplican a Jesús en su ministerio y persona.

Ayer veía un programa sobre la vida de Jesús, Cold Case Jesus, donde un investigador, Bryan Bruce, comienza su programa declarando que los evangelios no eran confiables. Lo más que podíamos considerarlos eran “rumores” o que sus autores no eran testigos oculares de los hechos. La segunda acusación, es algo que ha quedado descartado y comprobado falso por Richard Bauckham. En si, Lucas reconoce que investigó su evangelio y recibió su información de testigos oculares, cf. Lucas 1:1-4. Sabemos que Pedro le dicto a Marcos sus “memoirs”. Otro testigo ocular. Luego, Mateo y Juan, fueron discípulos de Jesús. Bruce por lo visto, no tiene ni idea de donde provenían los Evangelios, y mucho menos, que clase de literatura un “euangelion” era en el primer siglo de la era Cristiana.

Como N. T. Wright lo ha demostrado en sus escritos, el Evangelio, dentro del contexto Greco-Romano, es el anuncio de que ha llegado un nuevo emperador. Pero no solo un nuevo emperador, sino que, como podemos apreciar, también se le consideraba al emperador “salvador”, como también lleno de poder o “virtud”. Todos adjetivos aplicados a Jesús. Por eso, al referirse a Jesús como Salvador, o aun como hijo de Dios, eran títulos cargados de implicaciones políticas. Dentro de Roma, durante el tiempo de Julio Cesar, se le llamaba a Augusto, el hijo de adoptivo de Julio Cesar, Hijo de dios. Jesús nació bajo este emperador, así que para los oídos no Judíos, cuando a Jesús se le llama, “hijo de Dios”, eso significaba para los oyentes, la venida de un nuevo emperador. Eso es como Marcos, el mas antiguo evangelio nos dice en Marcos 1:1. En ese versículo, ya vemos 2 términos usados para los emperadores, aplicados a Jesús.

Por lo tanto, es importante saber el contexto en el cual el evangelio fue originalmente predicado. Tanto debemos entender lo que el pueblos de Israel entendía por la predicación de Jesús, pero también lo que la audiencia Greco-Romana entendía al oír el mensaje de los apóstoles. Un ejemplo es Pablo mencionando estos términos en sus cartas, como en Romanos 1:1-4; Fil. 2:5-11. Su audiencia sabía lo que Pablo estaba diciendo, que Jesús, no Cesar, era el Señor, específicamente el caso de Filipenses, que era una colonia Romana, habitada por soldados pensionados, no era Cesar quien era el todo poderoso, pero era Jesús, quien era el Señor/Kurios.

El día de hoy, necesitamos recordar que nuestra alianza, no es ultimadamente a un reino terrenal. Próximamente hablaré de cómo Pablo, en Romanos 13:1-6, llama a someternos a las autoridades, pero hace una sutil crítica, declarando a las autoridades que se creían que eran divinas, subordinadas a Dios. Ese texto, sacado de su contexto, ha causado estragos en naciones, promoviendo un nacionalismo que se opone ultimadamente al Cristianismo bíblico. Entendiendo el contexto de lo que los primeros cristianos experimentaron, nos nutrirá mas para poder entender los orígenes del Cristianismo, y también poder hacer el mensaje contemporáneo a la audiencia a la cual ministramos, accesible y anclado en la intención original de los escritores inspirados.

Luis A. Jovel

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