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¿Qué pasa con el “Tabernáculo de David”? (primera parte) – Mega Mito Evangelico

newwinerestaurandoeltabernaculo442x397El ambiente estaba tenso.  Los reunidos se intercambiaban miradas, algunas de asombro, otras de alegría, otras de enojo.  Pedro se levantó para contarles cómo el Señor le había usado para predicar a gentiles.  Pablo y Bernabé entusiasmadamente hablaron de las señales y maravillas que Dios había hecho, también entre los gentiles.  Finalmente Jacobo se puso en pié.  Todo el mundo guardó silencio ante las palabras del hermano de Jesús.

“Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:  Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído, y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor; y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre.” (Hch. 15:15-17 RVR60)

¿Qué quiso decir Jacobo ese día en el gran “Concilio de Jerusalén”?

Existe en la actualidad una corriente teológica sobre la adoración llamada “el Tabernáculo de David” (aquí T.D.) que enseña que Jacobo decía que es necesario lograr la restauración del canto y las danzas judías del tipo que se cree fueron realizados por David en su culto a Jehová en el tabernáculo de su día.  Se trataría de una restauración de alabanza pura profetizada en las Escrituras que a la vez indicaría los tiempos finales.  Esta doctrina se basa en los textos bíblicos  Amós 9:11 y Hechos 15:16, y en muchos puntos de Latinoamérica parece estar ganado adeptos.

No hace mucho quien escribe este artículo estuvo presente en un servicio en donde dijo a un pastor colega, “En todo lo que cantemos esta noche, creo que no diremos la palabra ‘Jesús’ ni un sola vez.”  Y así fue.  Se cantaron catorce coros, y no apareció la palabra ‘Jesús’ en ninguno de ellos, aunque sí hubo mucho sobre  “derribar fortalezas”, “ganar guerras” y cosas por el estilo, expresiones mayormente tomadas del Antiguo Testamento.

¿Existe verdaderamente una base bíblica para la enseñanza “Tabernáculo de David”?  ¿Hay una sana hermenéutica tras sus interpretaciones de las Escrituras?  ¿Es recomendable animar a la participación en este estilo de adoración?

En este estudio veremos que las enseñanzas de moda sobre “el Tabernáculo de David”, como una profecía de la restauración de la adoración pura, son producto de una hermenéutica alegórica que mal interpreta las sagradas Escrituras, y que contradicen la verdad de la adoración bajo el nuevo pacto.

1.  LA ENSEÑANZA DEL “TABERNÁCULO DE DAVID”

Basándonos en la fuente primaria más completa y simpatizante que hay sobre esta corriente, The Tabernacle of David  (“El Tabernáculo de David”), escrita en 1976 por Kevin Conner, el padre de esta corriente teológica, se puede resumir la enseñanza de la siguiente manera:

1.1       Así como el tabernáculo de Moisés fue un tipo, una figura profética, que apuntaba hacia Cristo y su obra expiatoria, David, en su oportunidad, levantó un tabernáculo especial que sólo contenía al arca del pacto, en señal del culto cristiano futuro, libre de sacrificios de sangre.   Separado del viejo tabernáculo de Moisés, este tabernáculo fue un tipo de la Iglesia neotestamentaria.

“El Tabernáculo de Moisés fue dado como una sombra, un tipo, un padrón de las realidades eternas, espirituales y celestiales (Hebreos 8:5; 9:23,24).  Esto seguramente es aplicable también al Tabernáculo de David”.[1]

1.2.          David desarrolló nuevas formas de adoración en el segundo tabernáculo, en profecía de la adoración de la era cristiana.  Entraba confiadamente a este tabernáculo para contemplar el arca, sin temor del juicio divino, consciente de la gracia venidera.

En el Tabernáculo de David, los sacerdotes entraron a una “nueva orden” en lo relativo a la adoración.  En contraste con el Tabernáculo de Moisés y los sacerdotes en el Monte Gabaón, estos sacerdotes en el Tabernáculo en Sion no ofrecían sacrificios de animales.  Ofrecían sacrificios de alabanza y gozo y gratitud.  Aquí el ministro de los cantantes y los músicos estaba en plena operación.  Ofrecían “sacrificios espirituales” en el Monte Sion en el Tabernáculo de David.

Los sacerdotes en el Tabernáculo de David podían simplemente y confiadamente entrar en el lugar santísimo.  Tenían acceso ante el arca del Señor.  No existía ningún velo entre ellos y el arca, como había existido durante siglos en el Tabernáculo de Moisés.  Tenían confianza para entrar “mas allá del velo” porque ese velo pertenecía al Tabernáculo de Moisés, NO al Tabernáculo de David.[2]

1.3.      Lamentablemente, este nuevo culto fue abandonado al construirse el Templo de Salomón y durante las sucesivas generaciones de reyes judíos idólatras.

1.4.      El profeta Amós reconoció estas verdades y anunció que en los postreros días se re-establecería el culto que David había iniciado en su tabernáculo. (Amós 9:11)

1.5       En el Concilio de Jerusalén, Jacobo reconoció que con la conversión de los gentiles Dios también estaba restaurando el culto davídico a la Iglesia.

1.6.      La Iglesia post-apostólica también abandonó el culto davídico.

1.7.      Desde los fines del siglo XX Dios está finalmente restaurando el culto davídico a la Iglesia, en señal de ser estos los tiempos finales.

1.8.      La iglesia de la actualidad debe aprender todo lo posible sobre la adoración como se hacía en el Tabernáculo de David para entrar así en la verdadera adoración “en espíritu y en verdad.”  Las iglesias cristianas deben adoptar formas de alabanza judías para así ministrar mas perfectamente en el “Tabernáculo de David”.

 

2.   ERRORES EN LA ENSEÑANZA “TABERNACULO DE DAVID”

2.1.      Sobre la tienda levantada por David en Jerusalén

            Aunque es cierto que David levantó una tienda para el arca en Jerusalén, e instaló a Asaf y a sus hermanos para ministrar ahí en musica y alabanza (I Cron. 15, 16), no son acertadas todas las atribuciones que la enseñanza T.D. atribuye a estos hechos.  Exagera las dimensiones y funciones del “tabernáculo”, las innovaciones en el culto, y la comprensión de David de cuestiones futuras.

2.1.1.   Dimensiones y funciones del “tabernáculo de David” exagerados.    La enseñanza T.D. visualiza a esta tienda como un lugar grande, espacioso, capaz de contener muchas personas a la vez quienes cantaban y danzaban alrededor del arca del pacto.  Todo esto sería en figura profética del acceso de los creyentes cristianos a la presencia de Dios que se describe en Hebreos 10:19-22.

Pero esto no calza bien con la realidad bíblica.  Interesantemente, la versión Reina Valera nunca llama a esa tienda donde se guardaba el arca un “tabernáculo” sino usa la expresión “tienda” (II Sam. 6:17; I Cron. 15:1; 16:1).  Al resto del menaje del viejo tabernáculo de Moisés, incluyendo el altar de holocaustos, que estuvo guardado en Gabaón, la versión Reina Valera sí llama fielmente “el tabernáculo de Jehová.”

En el texto hebreo se emplea el mismo vocablo para ambas tiendas, OHEL.  Esta es una palabra hebrea que significa “morada, hogar, tabernáculo, o tienda” muy común, que ocurre 340 veces en el Antiguo Testamento.  No se limita a tiendas de uso religioso.  (Salmos 19:4; Habacuc 3:7; Malaquías 2:12; Isaías 38:12 entre otras).[3]  La traducción de Reina Valera traduce bien a OHEL como “tabernáculo” o “tienda” según el contexto.

Nada hay en el texto bíblico que sugiere que la tienda levantada por David en Jerusalén era de proporciones suficientes para contener un grupo de personas que tocaba instrumentos y danzaba, mas bien queda evidente que se trata de un recurso de almacenamiento provisorio hasta que se levantara un Templo digno de ser el centro de la adoración nacional.

La verdad es que el arreglo que David había hecho para guardar el arca en Jerusalén no le satisfacía, y no lo consideraba gran cosa.  Se quejaba ante Dios diciendo: “He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.” (I Cron. 17:1).

¿Por qué no llevó David el arca a Gabaón, donde se encontraba el resto del tabernáculo de Moisés?  o ¿por qué no reunió ambas partes en Jerusalén?  No lo sabemos.  El Nuevo Comentario Bíblico sugiere que “puede ser que David ya tenía en su mente el proyecto del templo y así eso le vino bien para respetar las inevitables protestas de los gabaonitas.  También pudo haberse estado desintegrando por su vejez.”[4]

El pensamiento T.D. exagera el propósito de la tienda del arca del pacto en Jerusalén, cambiando su función de un lugar de almacenamiento provisorio a una proyección tipológica de la adoración cristiana, asunto que no tiene ningúna confirmación apostólica en el Nuevo Testamento.

 

2.1.2.   INNOVACIÓN EXAGERADA – La enseñanza T.D. afirma que ahí por primera vez se usaron instrumentos musicales, cantores,  la danza, el levantar manos, palmoteos, y gritos de júbilo.[5]   Dice que ninguna de estas cosas sucedía en el culto a Jehová en el orden establecido por Moisés.  Pero no se puede afirmar que antes de David no existieran estas cosas en el rito judío.  Al cruzar Israel el Mar Rojo, María y sus compañeras danzaron, tocaron panderos y cantaron (Exo. 15:20).  El culto profano al becerro de oro en el desierto fue acompañado de danzas y cánticos (Exo. 32:6,18,19).   Durante el tiempo de los jueces las mujeres recibían a los soldados israelitas vencedores con danzas, cánticos y panderos (Jueces 11:34; I Sam. 18:6).

No se debe pensar que David solo hizo ministerial musical en Jerusalén, cerca del arca.  También estableció sacerdotes músicos y cantores en el tabernáculo de Moisés que estaba guardado en Gabaón. (I Cron. 16:39-42).  Interesantemente, estos, de la línea de Sadoc, eran de mayor rango que los que ministraban en Jerusalén.[6]   Bien puede ser que la mejor música se hacía donde el tabernáculo viejo.

 

2.1.3.   COMPRENSIÓN PROFETICA EXAGERADA – La enseñanza T.D. atribuye a David una insólita comprensión profética de las realidades futuras que vendrían después en Cristo, expresada en el “tabernáculo” de Jerusalén.

Pero nada hay que indica que David levantó un segundo “tabernáculo” con la finalidad de adorar libremente a Dios sin ofrecer sacrificios y ofrendas, y para poder mirar al arca  del pacto cuando quisiera.  No hay ninguna mención de que David o sacerdote alguno haya entrado a la tienda del arca para mirarlo.  Si David consideraba que ya no era necesario impedir el acceso al arca mediante un velo, uno no se explica por qué no enseñó esta nueva libertad a Salomón para que fuese incorporado en el culto en el Templo de Jerusalén.  Salomón en su oportunidad hizo un gran velo que separó al lugar santísimo del resto del Templo (II Crón. 3:14).

No se debe pensar que a David ya no le interesaban los sacrificios y las ofrendas leviticales.  Al comprar la era de Ornán el jebuseo, David edificó un altar y ofreció holocaustos y ofrendas de paz (I Cron. 21:26).   Aún en aquella oportunidad David hubiera preferido ir a Gabaón a ofrecer sus sacrificios, pero temía hacerlo porque había pecado al hacer censo del pueblo de Israel (I Cron. 21:28-30).

David continuó ofreciendo sacrificios y ofrendas de animales a Jehová, puesto que en ese nivel de revelación operaba.   No es correcto atribuirle una comprensión absoluta de lo que vendría con Cristo.

 

2.2.      Sobre la profecía de Amós referente al “tabernáculo de David”

Casi trescientos años mas tarde, el profeta Amós fue enviado por Dios a la nación de Israel para profetizar contra los graves pecados que allí se cometían. La nación israelita se había dividido en dos después de la muerte de Salomón, permaneciendo la dinastía davídica en el trono de Jerusalén, capital de Judá, nación compuesta por las tribus de Judá y Benjamín.  Las diez tribus restantes habían formado la nación de Israel sobre la base del culto a dos becerros de oro preparados por Jeroboam, el primer rey separatista.  En el último capítulo de su profecía, luego de asegurar que el castigo de Dios vendría pronto sobre la nación israelita,  Amós dice lo siguiente:

En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto. (Amos 9:11,12)

Es preciso entender qué quiso decir Amós con esa expresión en su oráculo, y qué quiso decir Jacob, al citar la profecía.  Conner opina que Amós está hablando sobre la tienda que David había levantado en Jerusalén para recibir al arca del pacto, preocupado por la situación de la falta de adoración y la necesidad de su restauración.

“El levantar el Tabernáculo caído de David, cerrar sus portillos y levantar sus ruinas, y edificarlo como en el tiempo pasado ciertamente significaba una restauración del orden de la adoración establecido en ese Tabernáculo.[7]

Sin embargo, los problemas de los tiempos de Amós eran la división del reino entre Israel y Judá, la apostasía de los reyes Jeroboam y Uzías, y la idolatría del pueblo.  Para Amós la expresión “yo levantaré el tabernáculo de David” no es la esperanza de volver a danzar y a cantar salmos.  Es algo mucho más grande que eso.  Es la reunificación y restauración de Israel bajo un solo gobierno.  Es la esperanza mesiánica.

La palabra hebrea empleada por Amós traducida en la RVR como “tabernáculo” no es OHEL, la comunmente usada  para describir el Tabernáculo de Moisés, sino CUKKAH que significa tienda, carpa o choza.  Esta fue la palabra hebrea usada para describir las sencillas tiendas usadas en la fiesta de tabernáculos.[8]  CUKKAH es una tienda o choza humilde, sencilla, no ostentosa ni gloriosa.  La versión popular Dios Habla Hoy y la Nueva Versión Internacional, ambas emplean la palabra “choza” en vez de “tabernáculo” en Amos 9:11.  (“..levantaré la choza caída de David.”)

Amós no habla literalmente del Tabernáculo de reunión donde antes se hacían las ofrendas leviticales, ni de la tienda de almacenamiento provisorio del arca en tiempos de David, sino metafóricamente de la dinastía davídica , “la casa de David”,  que estaba tan lejos del ideal que Dios deseaba.  Amós extiende la metáfora de una carpa o choza a un edificio en ruinas.  “Levantaré sus ruinas, lo edificaré”.   Estas no son expresiones pertinentes a carpas de lona.

Amós tampoco estaba hablando del Templo de Salomón, porque durante su tiempo éste estaba en pie y no destruido.  Ahí estaba el arca del pacto; y se hacían las ofrendas con regularidad bajo el gobierno de Uzías.  Amós lamentaba la división y pecaminosidad de Israel.  Su esperanza estaba en el Mesías.  Esa esperanza llegó a una proyección global para “todas las naciones”.

     [1]Conner, pag. 3.

     [2]Ibid., pag. 126.

     [3]James Strong,Strong’s Exhaustive Concordance, (New Jersey: Madison, 1890) citado en Conner, pag. 9.

     [4]Ibid.

     [5]Conner, pag. 156.

     [6]Donald Guthrie, et.al. Nuevo Comentario Bíblico, (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1989), pag. 291.

     [7]Conner, pag. 147.

     [8]Robert Baker Girdlestone, Sinónimos del Antiguo Testamento  (Barcelona: CLIE, 1986), p. 236.

Por Jaime Mazurek B. publicado originalmente en CONOZCA edición 2001.4

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