El Espíritu Santo y la Iglesia 2 – Jesús y el Espíritu.

Unos días atrás, pegue en este blog el masivo trabajo por J. D. G. Dunn, Jesús y el Espíritu, donde Dunn toca de una manera minuciosa este tema. Esta corta aportación de este servidor, solo sirve como un mapa de lo que Jesús tuvo que ver con el Espíritu, y brevemente lo que esto significa para nosotros, pero creo que lo más importante es entender qué fue lo que Jesús y el Espíritu Santo tenían en común, y el papel central en la vida y ministerio de Jesús.

Esta es la segunda parte de mi serie del Espíritu Santo y la Iglesia. En mi exposición original, prácticamente deje afuera a Jesús, pero ahora que he podido regresar y aumentar mi exposición, lo incluyo para dar una más balanceada exposición de Jesús y el Espíritu Santo. La primera parte la podrán encontrar aquí.

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Como pudimos ver en el estudio pasado, habían personas que tenían funciones especificas en el Antiguo Testamento dadas por el Espíritu Santo (ES).

Fue del periodo de Malaquías en adelante, que los Rabinos consideraban que el mover y el accionar del ES ya no esta disponible en Israel, cf. T. Sota 13:2; y que el ES y la Shekina, o gloria de Dios, no estaban presentes en el Segundo Templo, cf. Yoma 21b. Como vimos anteriormente, el ES es prometido para la era del Mesías, cf. Isa. 42:1.

Según los Evangelios, tanto Juan como Jesús nacieron por medio del poder del ES. Juan nació de padres que no podían tener hijos por su avanzada edad, cf. Lc. 1:1-15. Jesús nació por medio del ES, cf. Lc. 1:26-38, en especial el versículo 35, que también se puede encontrar en Mat. 1:18-25.

Es de notar que Juan el Bautista no solo llama al arrepentimiento, sino que también describe que el Mesías bautizara con el “Espíritu Santo y fuego”, cf. Mat. 3:7-12. Es interesante que muchos Pentecostales confunden el “fuego”, como el Bautismo en el ES. Pero Juan era el que enderezará los caminos del Señor, cf. Isa. 40:3-4;Malaquías 3:1. Por lo tanto, Juan era un predicador apocalíptico, que se estaba refiriendo a Isa. 4:4. Así que fuego ahí, se refiere más bien a juicio y purificación, y no necesariamente a una unción espiritual.

Volviéndonos a Jesús. Jesús demostraba que el ES estaba con el por el ministerio de exorcismo que ejercía, y era su entendimiento que lo que el hacia lo hacia por medio del ES, cf. Mat. 12:28. Como se ha dicho, Jesús se ve a si mismo como el que inauguraría el reino Mesiánico, cf. Lc. 4:18-19.

Como vimos a Juan anunciando a Jesús como el profeta del juicio, “fuego”, cf. Mt. 3:11, vemos a Jesús impartiendo el Espíritu, cf. Mat. 10:20; Mc. 13:11. Lucas en particular proyecta a Jesús como un carismático, Lc. 4:1, 14; 10:21. Por esa razón, el puedo dar el Espíritu a los creyentes, cf. Jn. 16:7; 20:22.

Jesús es el hombre del Espíritu por excelencia. No solo nació por medio del Espíritu como mencionamos antes, sino que también fue ungido por el ES en su bautismo, cf. Mt. 3:16-17; Mc. 1:10-11; Lc. 3:22; Jn. 1:33. Fue llevado al desierto para ser tentado por el ES, cf. Mt. 4:1; Mc. 1:12; Lc. 4:1.

Las epístolas vuelven a tocar el tema de Jesús y el Espíritu. Brevemente, solo consideramos dos pasajes claves. Rom. 1:4, vemos que Pablo dice que el ES el que declara a Jesús como hijo de Dios. En 1 Juan 5:6, una ves mas, es el ES que testifica sobre la identidad de Jesús.

 

Conclusión.

Jesús inaugura el tiempo del Espíritu, desde su nacimiento, como también durante su ministerio, el hace lo que hace por medio del Espíritu. Su resurrección fue por medio del Espíritu, cf. Rom. 8:11, y fue declarado hijo de Dios por el Espíritu Santo.

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