Declaración del Comité de la Convención Bautista del Sur formado para tratar el asunto del Calvinismo

Mayo 31, 2013

El Comité del Consejo de la Convención Bautista del Sur para tratar el asunto del Calvinismo es un comité formado por 19 miembros de nuestra Convención cuyos nombres aparecen en la última página de este documento. Los miembros provienen tanto de la posición calvinista como la no calvinista. Este Comité fue formado por el Presidente del Comité Ejecutivo de nuestra Convención Frank Page en Agosto del 2012. El Comité se reunió durante este año pasado para elaborar este documento. A continuación la traducción al español del documento que se encuentra en el artículo publicado por la Convención Bautista del Sur en: http://bpnews.net/BPnews.asp?ID=40419

Esta traducción al español comienza en la página 4 del artículo mencionado.

VERDAD, CONFIANZA Y TESTIMONIO

EN UN TIEMPO DE TENSION

La Declaración del Comité del Consejo en cuanto al asunto del Calvinismo

Los Bautistas del Sur son un pueblo de la Gran Comisión. También somos un pueblo de doctrina, y esas convicciones doctrinales sostienen nuestra pasión al igual que la Gran Comisión. Somos un pueblo confesional y nos unimos alrededor de las doctrinas que son más vitales para nosotros, declaradas juntas en La Fe y el Mensaje Bautista.

Dentro de esta confesión común a veces estamos en desacuerdo sobre ciertos asuntos teológicos que no debieran amenazar nuestra cooperación en cuanto a la Gran Comisión. Reconocemos que desacuerdos teológicos importantes han ocurrido con relación al calvinismo. Es por lo tanto nuestra responsabilidad de reunirnos con corazones y mentes abiertos para hablar con verdad, honestidad, y respetuosamente acerca de aquellos asuntos teológicos y doctrinales que nos conciernen, que amenazan dividirnos, y nos mueven a la conversación. Tales encuentros son apropiados en cada nivel de la vida de los Bautistas del Sur, incluyendo las congregaciones locales, asociaciones, convenciones estatales, y la Convención Bautista del Sur.

Este espíritu de conversación ha sido la marca característica de las reuniones del Comité del Consejo en cuanto al asunto del calvinismo. Hemos pasado horas juntos en conversaciones fructíferas, respetuosas y transparentes. Entramos a estas conversaciones como Hermanos y Hermanas en Cristo y como Bautistas del Sur fieles y agradecidos con nuestra denominación. Nuestro propósito no era ni el de resolver siglos de desacuerdos doctrinales, ni el de consumirnos en el debate doctrinal. Nuestro propósito era más bien el de sugerir un curso para poder avanzar juntos hacia adelante a la vez que tomábamos en serio el representar con justicia la diversidad teológica que existe en la vida de los Bautistas del Sur, misma que le ha dado fortaleza.

Cuatro asuntos centrales nos han quedado claros cuando tuvimos nuestras reuniones. Afirmamos juntos que los Bautistas del Sur debemos sin pedir disculpas defender la verdad; que sí, de hecho, tenemos puntos críticos de tensión, pero que no son imposibles de superar; que debemos trabajar juntos en confianza mutua; y que debemos animarnos unos a otros a dar buen testimonio.

VERDAD

La Biblia

Afirmamos que las Santas Escrituras son la inerrante, infalible, y totalmente confiable Palabra de Dios y nuestra suprema autoridad en todos los asuntos relacionados con la verdad. Afirmamos que el Evangelio de Jesucristo es el gran tema de toda la Escritura y que la Biblia es suficiente para revelar todo lo que necesitamos para conocer los propósitos de Dios para salvar a los pecadores.

Negamos que ningún sistema de pensamiento humano o ninguna tradición teológica puedan asumir suprema autoridad o pueda permitírsele el suplantar nuestra dependencia en la Biblia y en todo lo que ella revela. Ni el calvinismo ni el no calvinismo deben ser igualados exclusivamente con la sana doctrina Bautista del Sur ni deben ser considerados inconsistentes con ella.

La Humanidad Perdida

Afirmamos que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios y que la condición universal de la humanidad es el estar perdida, porque cada individuo humano, excepto únicamente Cristo, es un pecador cuya única esperanza de salvación es el Evangelio de Jesucristo.

El Poder del Evangelio

Afirmamos que nuestro Señor es poderoso para salvar y que Él salva completamente. Afirmamos el poder del Evangelio para redimir a cada ser humano a través de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, a quien el Padre ha declarado ahora ser a la vez Señor y Cristo, el Salvador del mundo.

Negamos que el Evangelio sea sin poder para salvar a cualquiera que se arrepienta y crea en Jesucristo. Negamos también que al Evangelio, como está revelado en la Escritura, le falte algo para nuestra salvación.

La Oferta del Evangelio

Afirmamos que el Evangelio es para darse a conocer libremente a todos en un ofrecimiento de buena fe de que, si cualquier persona confiesa que Jesucristo es el Señor y cree en su corazón que Dios lo ha resucitado de los muertos, será salvo.

Negamos que al Evangelio le falte poder para salvar a cualquiera que crea en Cristo y le reciba como Señor y Salvador. Cualquiera que entiende el Evangelio a través del poder del Espíritu Santo puede, en oración y petición, confiar en Cristo a través del arrepentimiento y de la fe, y debemos suplicar a todos los pecadores que hagan esto mismo.

La Exclusividad del Evangelio

Afirmamos que la salvación se encuentra en el nombre de Cristo y en ningún otro nombre. Afirmamos que Jesucristo es el Camino, la Verdad, y la Vida y que nadie puede venir al Padre sino es por Él. Afirmamos la exclusividad del Evangelio de Cristo como el único mensaje de salvación.

Negamos que la salvación pueda venir a cualquier pecador por algún otro evangelio, algún otro sistema de fe y práctica, o por algún otro nombre que no sea el de Jesucristo.

La Expiación de Jesucristo

Afirmamos que la muerte de Jesucristo en la cruz fue tanto penal y sustitutoria y que el sacrificio que Él logró es suficiente por los pecados del mundo entero.

Negamos que le falte algo al sacrificio de Cristo para proveer salvación a toda persona.

La realidad del Cielo y del Infierno

Afirmamos que todos los que vienen a Cristo por fe estarán con Él para siempre en el cielo, el cual Él ha preparado para los santos. Afirmamos que todos los que rechazan a Cristo y no vienen a Él por fe pasarán la eternidad en el infierno, un lugar de castigo eterno.

Negamos que haya alguna oportunidad para la salvación después de la muerte, cuando toda la humanidad enfrentará el juicio de Dios.

La Necesidad de la Conversión

Afirmamos que la salvación involucra la conversión del pecador, donde el pecador conscientemente se aferra a Cristo por la fe, se arrepiente de su pecado, cree en las promesas del Evangelio, y públicamente confiesa fe en Cristo. Afirmamos la necesidad de la conversión y la verdad de que la conversión incluye la voluntad del creyente al igual que la voluntad de Dios.

Negamos que la salvación llegue a alguien que no haya experimentado la conversión. También negamos que la salvación llegue a ningún pecador si no está dispuesto a creer y a recibir a Cristo.

La Gran Comisión

Afirmamos que el deber de la iglesia es obedecer a Cristo en la predicación del Evangelio a todas las naciones y el hacer discípulos que obedezcan todo lo que Cristo ha mandado. Afirmamos la responsabilidad de cada creyente de decirle a cada uno y a todos acerca de Jesús y la responsabilidad de cada congregación de ser una asamblea de creyentes que envía, va y da financieramente a las misiones.

Negamos que las misiones y el evangelismo puedan ser ignorados sin negar el poder del Evangelio; que ninguna iglesia pueda ser fiel sin una urgencia misionera; y que ningún creyente pueda ser obediente sin hablarles a otros de Jesús. Negamos que el evangelismo exista separado del llamamiento de hacer discípulos. A cada pecador se le debe implorar que confíe en Cristo, invocando a Cristo a través del arrepentimiento y la fe, y cada convertido debe ser discipulado a la madurez, al compromiso con la iglesia, y a la pasión por los perdidos.

TENSIONES

Aunque estamos comprometidos con estas verdades centrales, reconocemos que dentro de ellas hay tensiones: por ejemplo, Dios desea que todos vengan al arrepentimiento, pero no todos lo hacen; los seres humanos están arruinados por la Caída y sin embargo necesitan responder en fe; Dios es soberano en la salvación y sin embargo los hombres también son responsables de recibir o de rechazar el Evangelio. La identidad de los Bautistas del Sur con frecuencia ha sido conectada al Calvinismo y con frecuencia ésta identidad ha sido modificada de una manera significativa. Estos son solo algunos de los aspectos dinámicos que están en función en la fe y práctica de los Bautistas del Sur. Aunque éstas tensiones pueden ser una fuente de frustración, especialmente cuando nos mostramos poco amables con aquellos que están en desacuerdo con nosotros, ellas también han sido de gran beneficio para nosotros, recordándonos que los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos, recordándonos que ninguna estructura sistemática podrá jamás contener la totalidad de la verdad de la Escritura, que somos nosotros y no la Biblia los que estamos sujetos a error, que debemos acercarnos a la Palabra tanto con fidelidad al pasado como con disposición a una reforma continua, y que es mejor vivir en la tensión de tener preguntas sin respuestas que el ignorar o ajustar alguna parte del completo consejo de Dios.

Con un completo reconocimiento de la ilimitada sabiduría de la Palabra de Dios y de nuestra limitada sabiduría, urgimos a los Bautista del Sur a concedernos unos a otros libertad en aquellas áreas dentro de la Fe y el Mensaje Bautista donde las diferencias de interpretación nos causan desacuerdos. Por ejemplo, como Bautistas estamos de acuerdo en que Dios ama a todas las personas y desea que todos sean salvos, pero tenemos diferencias en cuanto a el por qué solo algunos son ultimadamente salvados. Mientras que todos afirmamos de todo corazón el artículo referente a la elección en la Fe y el Mensaje Bautista, tenemos diferencias en cuanto a si la respuesta en fe juega un papel en la elección de la persona. Estamos de acuerdo que la muerte penal y sustitutoria de Cristo fue suficiente para los pecados del mundo entero, pero tenemos diferencias en cuanto a si Cristo murió sustitutoriamente por los pecados de todos o si solo por los elegidos. Estamos de acuerdo que el Evangelio debe ser proclamado a toda persona, pero tenemos diferencias en cuanto al cómo el pecador podrá responder al evangelio y si podrá responder al evangelio.

Estamos de acuerdo en que cada persona ha heredado de Adán la innegable naturaleza caída en pecado, pero tenemos diferencias en cuanto a si hemos heredado también la culpa de Adán. Estamos de acuerdo en que los hombres y las mujeres son pecadores, pero tenemos diferencias en cuanto a los efectos del pecado en la mente y en la voluntad. Reconocemos las diferencias que tenemos entre nosotros en cuanto a aquellos que creen que el pecado nulifica la libertad para responder al Evangelio y aquellos que creen que la libertad para responder al Evangelio está dañada, pero no nulificada.

Estamos de acuerdo en que Dios es absolutamente soberano en iniciar la salvación, uniendo al creyente a Él mismo, y preservándolo hasta el fin, pero tenemos diferencias en cuanto a cómo Dios expresa Su soberanía con respecto a la libertad humana. Estamos de acuerdo en que el Espíritu Santo trabajando a través del Evangelio capacita a los pecadores para ser salvos, pero tenemos diferencias en cuanto a si esta gracia se puede resistir o no. Estamos de acuerdo en la necesidad de la regeneración que resulta en una obediencia de todo corazón a Dios, centrada en Cristo y con el poder del Espíritu Santo, pero tenemos diferencias en cuanto a si la fe precede a la regeneración o si la regeneración precede a la fe. Estamos de acuerdo en que la mayoría de los Bautistas del Sur creen que aquellos que mueren antes de ser capaces de acción moral se van al cielo a través de la gracia de Dios y del sacrificio de Cristo, pero difieren en cuanto al por qué esto es así.

Estas diferencias debieran motivarnos a escudriñar las Escrituras con mayor dedicación, a entrar en animada interacción para equiparnos mutuamente a la efectividad del Evangelio, y a dar gracias porque lo que tenemos en común sobrepasa por mucho aquello en que estamos en desacuerdo. Pero estas diferencias particulares no constituyen suficiente base para la división y no debe permitírseles que detengan el esfuerzo cooperativo verdaderamente crucial de llevar el Evangelio a un mundo en espera. Los Bautistas del Sur que están parados en ambos lados de estos temas debieran celebrar la libertad de sostener sus puntos de vista con pasión a la vez que conceden a los demás la libertad de hacer lo mismo.

CONFIANZA

Cooperación

Afirmamos que los Bautista del Sur están de acuerdo en un compromiso de cooperar en ministerios que tengan que ver con la Gran Comisión. Afirmamos que, desde el mismo comienzo de nuestra vida como denominación, calvinistas y no calvinistas han cooperado juntos. Afirmamos que estas diferencias no debieran amenazar nuestra cooperación dispuesta en cuanto a los ministerios de la Gran Comisión.

Negamos que los asuntos que ahora se discuten entre nosotros deban en ninguna manera detener nuestro trabajo juntos si nos permitimos unos a otros libertad y nos extendemos unos a otros caridad en estas diferencias. Ni aquellos que insisten que el calvinismo debiera dominar la identidad de los Bautistas del Sur ni aquellos que exigen su eliminación deben determinar el curso de nuestra vida juntos.

Confesión

Afirmamos que la Fe y Mensaje Bautista, según fue adoptada por la Convención Bautista del Sur en el año 2000, está establecida como una declaración suficiente y verdadera de las doctrinas más importantes que son creídas entre nosotros. Afirmamos que esta confesión de fe sirve como una base doctrinal para nuestra cooperación en el ministerio de la Gran Comisión.

Negamos que alguna declaración doctrinal humana se pueda poner como nuestra autoridad por encima de la Santa Escritura. También negamos que La Fe y el Mensaje Bautista sea insuficiente como base doctrinal para nuestra cooperación. Otras confesiones Bautistas no deben de servir como lentes a través de los cuales La Fe y el Mensaje Bautista deba ser leído. La Fe y el Mensaje Bautista es únicamente la expresión de nuestra común fe.

Amistad

Afirmamos la responsabilidad de cada Bautista del Sur de ser amigo de todos los Bautistas del Sur, por el hecho de que estamos dentro de La Fe y el Mensaje Bautista. Afirmamos que los Bautistas del Sur debemos evitar el desarrollo de un espíritu de división entre nosotros, evitar el tener amistad y el confiar solo en aquellos que están de acuerdo con nosotros.

Negamos que asuntos relacionados al calvinismo o al no calvinismo deban separar a los Bautistas del Sur unos de otros. En vez de eso, extenderemos mutuamente el respeto debido a los lazos de compañerismo que nos mantienen juntos.

Conversación

Afirmamos la responsabilidad de todos los Bautistas del Sur de cuidar nuestra conversación para que no hablemos con mentira, con irresponsabilidad, ásperamente o poco amablemente a un Bautista del Sur o acerca de él o ella. Esta negatividad es especialmente prevalente en el uso de los medios sociales de comunicación y animamos a ejercitar mucho cuidado en ese contexto.

Negamos que nuestra cooperación pueda ser duradera si nuestra conversación es mentirosa, sin amor, o sin responsabilidad.

TESTIMONIO

Afirmamos la responsabilidad y el privilegio de cada Bautista del Sur de apoyar sus convicciones doctrinales. Afirmamos que la teología debe ser honrada y privilegiada en nuestras conversaciones y en nuestra cooperación. También afirmamos que el debate teológico y doctrinal puede ser una señal de buena salud dentro de una denominación que está dedicada a la verdad y caracterizada por la confianza.

Negamos que el principal propósito de la Convención Bautistas del Sur sea el debate teológico. Aún más negamos que la discusión teológica pueda ser saludable si nuestro principal objetivo sea el de ganar un argumento, el triunfar en un debate, o el de llevar cada reunión de la denominación a una conversación sobre asuntos conflictivos. De mayor importancia que ninguna lealtad al calvinismo o al no calvinismo para nuestra vida juntos es nuestra identidad compartida como Bautistas del Sur.

De mayor importancia aún, afirmamos juntos que nuestro testimonio al mundo debe ser el mensaje del Evangelio de Jesucristo – que los Bautistas del Sur debemos de estar juntos en el testimonio de que, aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Estamos juntos para declarar la salvación que viene a todos los que invocan el nombre del Señor, y que el deseo de Dios es la salvación de los pecadores y el llegar a las naciones (con el Evangelio).

SIGUIENDO ADELANTE

¿A dónde iremos a partir de aquí? Debemos celebrar la unidad que compartimos juntos en nuestro propósito común de la Gran Comisión, a la vez que reconocemos y celebramos la variedad entre nosotros. Debemos clarificar los parámetros de nuestra cooperación donde sea necesario pero permanecer juntos sin disputa.

Debemos de ser agradecidos de que estos sean los asuntos que los Bautistas del Sur estamos discutiendo, mientras que las denominaciones liberales están debatiendo la completa claudicación de la moral bíblica y permitiendo la negación de doctrinas centrales. Nosotros somos, viéndolo en este entendimiento, bendecidos por las discusiones que salen de los Bautistas del Sur que quieren afirmar la totalidad de la fe y no su reducción.

Llamamos a todos los Bautistas del Sur a promover la unidad que compartimos dentro de La Fe y el Mensaje Bautista, a la vez que reconocemos que la mayoría de los Bautistas del Sur creerán y enseñarán más que lo que la confesión contiene, nunca debemos creer o enseñar menos (que lo que la confesión contiene).

Debemos esperar de todos los líderes en la Convención Bautista del Sur y en todas las entidades que sirven a nuestra denominación el afirmar, respetar, y representar a todos los Bautistas del Sur de buena fe y el trabajar para la gran unidad de nuestra Convención. Ninguna entidad deberá promover el calvinismo o el no calvinismo a expensas de la exclusión del otro. Nuestras entidades deben ser lugares donde cualquier bautista que esté dentro de los límites de La Fe y el Mensaje Bautista pueda ser bienvenido y afirmado según tenga oportunidades de las cuales se pueda beneficiar, participar, y proveer liderazgo en esas entidades.

Para prevenir que sucedan más incidentes de conflictos teológicos en las iglesias debemos esperar que todos los candidatos a posiciones de ministerio en la iglesia local sean completamente sinceros y abiertos en asuntos de fe y doctrina, al igual que les pedimos a los comités de púlpito y de búsqueda de empleados de iglesias que sean también cándidos y claros en cuanto (a la posición doctrinal) de sus congregaciones y sus expectativas.

Debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para evitar el desarrollo de divisiones partidistas entre los Bautistas del Sur.

Debemos no solo reconocer, sino celebrar las contribuciones distinguidas hechas por las múltiples corrientes o ramas de nuestra herencia Bautista del Sur. Estas ramas incluyen tanto Charleston como Sandy Creek, los reformadores y muchos de los proponentes de la reforma radical, el evangelicalismo confesional y el avivamiento apasionado. Estas corrientes y sus fuentes tributarias nos enriquecen aún.

Debemos también recordar que el poner “etiquetas,” aunque con frecuencia es necesario, también con frecuencia lleva al malentendido y a lo injusto. Esas etiquetas deben de ser usadas con cuidado y asignadas con amor. El uso de las palabras “calvinista” y “calvinismo” pueden ser a la vez reveladoras y malentendidas, porque las personas pueden sostener toda clase de variantes en asuntos doctrinales. De manera similar los no calvinistas, que se pueden aún resistir u oponer a ser llamados así, cubren aún un mayor panorama de posiciones. Etiquetas como esas con frecuencia fallan.

Debemos estar juntos en rechazar cualquier forma de híper-calvinismo que niega el mandato de presentar la oferta del Evangelio a todos los pecadores o que niega la necesidad de una respuesta humana al Evangelio que involucra la voluntad humana. De la misma manera, debemos rechazar cualquier forma de arminianismo que eleva la voluntad humana por encima de la voluntad divina o que niega que aquellos que vienen a la fe en Cristo son guardados por el poder de Dios. ¿Cómo es que podemos saber que estas posiciones deben ser excluidas de nuestro medio? Porque cada una de ellas incluye creencias que directamente niegan lo que La Fe y el Mensaje Bautista expresamente afirma.

Debemos recordar que la diversidad que celebramos es ya honrada en los nombres que respetamos – grandes teólogos como James P. Byce y B. H. Carroll, E. Y. Mullins y W. T. Conner; héroes y mártires misioneros tales como Lottie Moon y Bill Wallace; eruditos tales como A. T. Robertson y Robert Baker, educadores tales como Lee Scarborough y John Sampey; evangelistas y predicadores como George W. Truett y W. A. Criswell, R. G. Lee y Adrian Rogers; y pastores-teólogos como Herschel Hobbs. ¿Dónde estaríamos hoy si intentáramos dividir a estos héroes de la fe por el asunto del calvinismo? Nosotros mismos nos privaríamos de nuestra propia herencia.

Debemos también recordar que una creciente y joven generación de Bautistas del Sur nos está observando y escuchando, mirando para ver si ésta denominación va a convertirse en un valiente movimiento de iglesias en misión o simplemente en una sociedad en debate.

Más allá de ellos está un mundo desesperado en necesidad del Evangelio. ¿Nos vamos a distraer en un debate innecesario mientras que el mundo está pereciendo en necesidad del Evangelio?

Si estamos juntos en la verdad, podemos confiar unos en otros de verdad, aún cuando experimentemos tensión. Podemos hablarnos como hermanos y hermanas en Cristo, y podemos trabajar urgente y dispuestamente juntos.

Hemos aprendido que podemos tener justo esta clase de conversación juntos, e invitamos a todos los Bautistas del Sur a unírsenos en éste digno espíritu de conversación. Pero no descuidemos la tarea que se nos ha asignado. El mundo necesita desesperadamente escuchar la promesa del Evangelio.

Respetuosamente entregamos esta declaración,

El Comité del Consejo en cuanto al Calvinismo

El Grupo del Consejo sobre el Calvinismo Unánimemente afirma su Reporte de Recomendación al Comité Ejecutivo

LOS MIEMBROS DEL COMITÉ QUE ESCRIBIERON Y APROBARON ESTE DOCUMENTO:

— David S. Dockery, director; presidente, Universidad Union, Jackson, Tenn.

— Danny Akin, presidente, Seminario Teológico Bautista del Sureste, Wake Forest, N. C.

— David Allen, decano, Escuela de Teología, Seminario Teológico Bautista del Suroeste, Fort Worth, Texas

–Tom Ascol, pastor, Iglesia Bautista Gracia, Cape Coral, Florida

— Mark Dever, pastor principal, Iglesia Bautista Capitol Hill, Washington, D.C.

— Leo Endel, director executivo, Convención Bautista de Minnesota-Wisconsin, Rochester, Minn

— Ken Fentress, pastor principal, Iglesia Bautista Montrose, Rockville, Md.

— Timothy George, decano, Escuela de Divinidad Beeson, de la Universidad Samford, Birmingham, Ala.

–Eric Hankins, pastor principal, Primera Iglesia Bautista, Oxford, Miss.

— Johnny Hunt, pastor, Primera Iglesia Bautista, Woodstock, Ga.

— David Landrith, pastor principal, Iglesia Bautista Long Hollow, Hendersonville, Tenn.

— Tammy Ledbetter, ama de casa y escritora, miembro de la Iglesia Bautista Inglewood, Grand Prairie, Texas

–Steve lemke, proboste y director del Centro Bautista para la Teología y el Ministerio, Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans, Nueva Orleans, La.

–Fred Luter, presidente de la Convención Bautista del Sur, pastor principal Iglesia Bautista Avenida Franklin, Nueva Orleans, La.

–Paige Patterson, presidente, Seminario Teológico Bautista del Suroeste, Fort Worth, Texas

— R. Albert Mohler, Jr., presidente, Seminario Teológico Bautista del Sur, Lousville, Ky.

— Stephen Rummage, pastor principal Iglesia Bautista Bell Shoals, Brandon, Florida

— Daniel Sánchez, decano asociado, profesor de misiones, y director del Instituto Scarborough para la Plantación de Iglesias y el Iglecrecimiento, Seminario Teológico Bautista del Suroeste, Fort Worth, Texas

— Jimmy Scroggins, pastor principal, Primera Iglesia Bautista, West Palm Beach, Florida

Nota del Traductor: Cada una de estas personas escribió un comentario personal en cuanto al proceso, elaboración y conclusión de este documento. Estos comentarios no fueron traducidos, pero eso no afecta el documento en lo absoluto ya que todos los comentarios son positivos y en apoyo al documento. Si usted desea leer lo que cada uno de ellos opinó puede hacerlo, encontrará los comentarios al final del documento en inglés en: http://bpnews.net/BPnews.asp?ID=40419

Este documento se dio a conocer originalmente en inglés el 31 de Mayo del 2013 en la página de Baptist Press (Prensa Informativa) de la Convención Bautista del Sur.

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Agradecimientos de Luis Jovel

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