Restaurando a un pastor que ha sido acusado de pecado sexual -Ética pastoral 2

En esta entrada, una continuación de la anterior que toco sobre la ética sexual pastoral, quisiera tocar el punto que muchas veces se ignora después que un pastor cae en pecado, que es la restauración. ¿Qué se hace con un pastor que cae en pecado, se restaura o se desecha? ¿Qué hacer con una persona acusado de violación o acoso sexual, se trata de buscar la verdad, o se condena sin un juicio justo?

Me gustaría tomar 2 ejemplos bíblicos donde el caso de acoso sexual, tanto para el líder como de parte del líder, toman lugar. Me referiré a José y el incidente con la esposa de Potifar, y de David, cuando el intencionalmente peco con Bethsabe, y asesino a Urias, el esposo de Bethsabe.

La historia de José y la esposa de Potifar toma todo un capitulo, y se encuentra en Génesis 39, así que apunto al lector a tomarse unos minutos y leerlo. José había sido introducido a la casa de Potifar, y el Señor lo estaba bendiciendo tanto, que el mismo Potifar lo puso a José, un Hebreo, a cargo de toda su casa. No obstante, la mujer de Potifar trata de hacer que José se acueste con ella. Vemos que José no tenia opción de salir huyendo, o de cambiarse de trabajo. El debía de seguir con sus oficios y responsabilidades que tenia de parte de Potifar. La insistencia de la mujer de Potifar, no hizo a Jose quebrantar la decisión de no pecar contra su amo como tampoco contra Dios, cf. Gen. 39:9. Pero vemos que esa mujer, al no conseguir lo que quería, dispone en destruir no solo la reputación de José, sino de destruirle la vida también. José es puesto en la cárcel sin ningún juicio justo, y por lo visto, nadie creyó a la versión de José, y el sufrió que lo encarcelaran. No obstante, y porque Dios miraba la justicia de José, el prospero aun en la cárcel.

¿Qué es lo que hacemos cuando una persona, nuestro pastor, nuestro amigo, o algún otro siervo de Dios es acusado de adulterio o abuso sexual? ¿Cuál es nuestra primera impresión o acción? ¿Desecharlo, condenarlo, o decir que ya se venia viendo tal situación? ¿Cabe en nuestra mente la posibilidad de que el acusado sea inocente? Creo que la ultima posición será mas apropiada no solamente para el Cristiano, sino también para el sistema de leyes en la que vivimos, donde todo acusado es inocente hasta probado ser culpable en una corte.

Veamos que cuando un siervo de Dios, pastor, reverendo, líder, es acusado por una mujer, y en algunos casos contados, por un hombre, debemos de indagar si la historia del acusador es cierta o no. Y no por esto, no debemos de excluir a la policía, por muy doloroso que sea para nosotros ver a nuestro líder encarcelado. El problema que la iglesia Católica Romana tiene el día de hoy, es que ha encubierto a muchos de sus ministros por décadas, y el daño, o la acusación, siempre sale a la luz, y por haberse mantenido en secreto la indiscreción sexual del pastor o ministro, el daño es aun mas, pues no es solo el acusado pastor o la supuesta victima que han sido engañados, sino que también la congregación, denominación, y sociedad en general. No debemos de llegar a ese punto, pues el problema se multiplica mucho mas.

En el caso de José, el no fue culpable, pero se mantuvo firme en su fe. Sabemos que el no tenia familia ni amigos que lo apoyaran, pero no obstante, el se mantuvo firme en su inocencia para con Dios. Nos encontraremos con casos en que ministros y siervos de Dios serán denunciados de pecados de este índole, y la comunidad Cristiana debe discernir el caso, dándole igual peso al acusador, como al acusado. Mostrarse muy rápido de un lado o del otro, mas bien, muestra una inmadurez de juicio. Debemos de ser pastorales con la supuesta victima, ¿pero no pastorales con el acusado?

Como en el caso de José, ¿qué hacemos con el pastor o ministro que ha sido falsamente acusado de violación o indiscreción sexual? ¿Lo desechamos por haber ya tenido una acusación de esa índole?  ¿O lo dejamos seguir su ministerio, y reconocemos la tal acusación como un ataque del diablo?

Si se han fijado, estoy planteando un numero de preguntas, pues cada caso es diferente, y cada persona es diferente. Pero no solo del pastor me gustaría hablar, sino que ¿Qué hacemos con la acusadora? ¿La condenamos a ella y a su familia? En estos casos, a veces la persona que acusa, se queda muy dañada, tanto moralmente, como legalmente. Pero, ¿podría la iglesia del pastor acusado y exonerado ayudar mas allá de la oración?  Creo que si, y esto mas bien, demostraría la madurez de esa congregación en su trato con tales casos. El poder ofrecer un numero de sesiones con un consejero o psicólogo seria una buena forma de demostrar el cuidado pastoral mas allá de la oración. Buscar una iglesia donde el pastor tenga experiencia con el trato de personas que tienen problemas de culpabilidad y de proyectar esta culpabilidad en otros, y así la acusadora pueda tener ayuda directa, es otra forma de demostrar el querer restaurar a dicha persona.

Pero una ves que se confirma que el pastor o ministro es libre de cargo, creo que el cuerpo de ancianos o lideres, junto con la congregación, debe de apoyar a su pastor, y tomar en cuenta que las acusaciones han sido falsas, y que por lo tanto, merece ser restaurado a su ministerio, y dejar que Dios siga bendiciendo a la congregación por medio de su ministerio.

Pero reitero, cada caso es diferente, cada persona es diferente, cada situación es diferente, cada acusación es diferente. Lo que debe de motivar saber si la acusación es cierta o no, no debe de ser el morbo, o el chisme, pero el querer llegar a la verdad, y poder restaurar a los involucrados.

Creo que si tomamos esa actitud, veremos mas casos que tienen un desenlace menos doloroso, y podremos ver vidas restauradas, aun cuando no ha tomado lugar lo que se le acusa al pastor.

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