Nuestra interminable obsesión con la escatología 4

bluemarblewestLa Segunda Venida de Cristo no solo restaurara a la humanidad a su estado original, sino que a toda la creación.

Dentro del evangelicalismo, se ha puesto mucha atención sobre la promesa de que tendremos cielo nuevo y tierra nueva.  Esa promesa, no cabe duda que la debemos de anhelar, pues no viene como una promesa aislada, sino que trae algo que todos deseamos:

Revelación 21:1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar.2 Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido.3 Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.4 Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.»

Nadie quiere morir, y vivir en un mundo donde la muerte pierde su poder sobre nosotros, seria lo ideal. El dolor, el llanto, todo eso quedara olvidado y será parte de la primera creación, que fue corrompida por el pecado que nosotros los humanos cometimos. Pero no por eso debemos de llegar a tener una perspectiva gnóstica, que considera que todo lo creado por Dios Padre, o Demiurgo como ellos le llamarían  es malo y por lo tanto, merece ser destruido.  Este mal concepto ha llevado a muchos a leer II Pedro 3 como que no debemos de preocuparnos por nuestro ambiente:

II Pedro 3:5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

    6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;

    7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

    8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

    9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

    10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

    11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !!cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

    12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

    13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

El hecho de que la creación seria consumida, no quiere decir que no vale la pena cuidarla, o preocuparse por el buen ambiente.  El problema surge cuando se deifica la creación, y esta es la que toma el primer lugar en nuestra cosmovisión sobre la vida. Hay algunos ecologistas que promueven la creencia que es el ser humano el que tiene que desaparecer del planeta para así este poder seguir su rumbo sin la “especie” que mas daño le ha hecho.  Reaccionar de la forma de que algunos hacen, de no importarle para nada lo creado por Dios, es una irresponsabilidad que no va conforme al plan de Dios, y como he mencionado arriba, nos lleva mas bien acercarnos al gnosticismo que al Cristianismo.

Para ver como el cristianismo debe de ver a la presente creación, solo veremos unos pasajes que creo que serán suficientes para hacer que este punto sea claro. Primero, veamos Génesis 1. En cada ves que vemos el final del relato de la creación del primer día, al sexto, nos encontramos con esta frase “Y vio Dios que era bueno”. Así como Dios quiso redimir al ser humano después de la caída, tiene el mismo plan de redimir a la creación. Pablo toma este tema en Romanos:

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

Tendemos a ver a la creación como algo que no tiene sentido de si misma, o que no anhela ser liberada del pecado como nosotros lo anhelamos.  Por lo visto, Pablo tiene otra opinión al respecto.  El Salmo 150, termina con un mandato, que “todo lo que respira alabe al Señor.” Eso por incluiría a los animales por supuesto. Pero el Salmista no solo invita a los seres sintientes que alaben al Señor, sino que también a la creación que no consideraríamos como sintiente, como lo son la luna, estrellas, etc, cf. Salmos 148:3-4. La creación completa se regocija por la venida del Señor a juzgar la tierra:

I Crónicas 16:32 Resuene el mar, y su plenitud;
Alégrese el campo, y todo lo que contiene.
33 Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová,
Porque viene a juzgar la tierra.
34 Aclamad a Jehová, porque él es bueno;
Porque su misericordia es eterna.

Veamos que la creación completa se regocija en la venida del Señor, para traer juicio a la tierra.  Así como nosotros anhelamos el regreso del Señor para que el tome justicia sobre sus enemigos, la creación también anhela la venida del Señor para su redención. No es hasta que el Señor regrese que veremos cielo nuevo y tierra nueva, y para que eso llegue a suceder, deben de manifestarse los hijos de Dios, ósea, tiene que haber el cambio dicho por Pablo en I Corintios 15:51-57.

Me llama la atención que el lenguaje usado en II Pedro 3:5-13 se parece al que encontramos en I Corintios 3:10-15. Así como II Pedro 3 hace mención del diluvio para purificación de la tierra, así también parece que el juicio venidero servirá para purificar la creación que ha estado sujeta a esclavitud por la caída del pináculo de la creación de Dios, el ser humano, el hombre y la mujer. No es una destrucción total de la creación, mas bien, una renovación de ella, pues si fuera una destrucción, la creación no ansiaría ese día.

¿Cual entonces, debe ser la posición del cristiano ante la creación?  Muchos solo han propuesto explotarla, pero esto seria mas bien explotar la creación de Dios, olvidando que El es el dueño verdadero de ella.  Tampoco podemos ignorar la creación, pues de hacerlo, no podríamos llevar el estilo de vida que tenemos hoy, y catástrofes como la que ha pasado en el Golfo de México, deben de ser la excepción y no la regla, pues tanto vidas humanas como del mundo animal están en peligro, y se ha comprobado que en la economía de Dios, ni una ni la otra puede vivir independientemente.  En Génesis 1 se le ha dado al ser humano potestad sobre la creación. El relato de la creación suena como sucedía en el Medio Oriente en esos tiempos, que el rey ponía una estatua en medio de la ciudad, que representaba su presencia.  Así mismo el ser humano, es puesto en el huerto para representar a Dios, y asegurar que su creación trabaje conforme a Su voluntad.  Por lo tanto, no podemos dar la espalda a la creación, por tener esta un futuro renovador, sino que mientras ese día llega, debemos de tomar riendas de ella, para que rinda el sustento para la humanidad, y para que la creación también goce de su existencia.  Me gusta ver a mis perritos hacer lo que hacen como perros.  No de balde fueron cristianos los que primeramente fundaron las agencias para ayudar a los animales que no tenían hogar, o que estaban enfermos y sin nadie que los cuidara.

Creo que esta enfoque de los versículos bíblicos referentes a la venida del Señor y lo que le sucederá a la creación, son mas fieles a la revelación bíblica que tenemos de los 2 testamentos, que al enfoque que se concentra casi exclusivamente en II Pedro 3:5-13. La venida de Cristo no solo concierne a nosotros los seres humanos, sino que abarca a toda la creación, que espera junto con nosotros, ser redimida y restaurada a su estado original.

Luis Alberto Jovel

P.D. Concluye esta serie de estudios.

Se ha mandado el libro a Pablo Ovalle, ganador de la Rifa de la Sistematica de Grudem

Siguiente »

Diez razones por las que el cristianismo modernista tiende a morirse

Teología

  • Rasgos de una verdadera Iglesia

    2 semanas ago

    Desde la Reforma Protestante, se mantienen diferentes posiciones sobre lo que constituye una verdadera Iglesia. En este estudio, veremos 4 posiciones: 1. Luterana 2. Calvinista. 3. Puritana. ...

    Leer más

Leer más

Más