Nuestra interminable obsesión con la escatología 3

Saber que Jesús viene de nuevo tendría que hacernos vivir vidas santas, y no hacernos orgullosos de poseer algún conocimiento oculto.

He visto en algunas denominaciones, que se especializan en escatología, que sus miembros toman cierto aire de superioridad con respecto a las demás denominaciones. Según estos hermanos en Cristo, ellos han entendido el verdadero sentido de las profecía bíblica, mientras que los demás, no han recibido la luz que a ellos, o a sus lideres, les ha iluminado.  Cuando me topo con personas así, siento una gran prepotencia de parte de estos hermanos, pero me doy cuenta que no meramente emana de ellos, sino que ha sido inducida por sus lideres.  Cuando tengo la desafortunada experiencia de toparme con esta clase de personajes, dejo que me hablen, y así poder apreciar su punto de vista.  Usualmente, me doy cuenta de que no saben nada sobre la historia de la iglesia, y mucho menos sobre las diferentes ramas escatológicas que existen.

Esta actitud no es propia con el conocimiento sobre la segunda venida.  Lejos de hacernos sentir superiores, ese conocimiento nos tendría que llevar a vivir vidas santas, como también a compartir el evangelio con otros que, si no aceptan al Señor Jesús como su Señor y Salvador, tendrán que pasar la eternidad separados de el.  Juan nos dice sobre la actitud que debemos de tener al poseer el conocimiento de la segunda venida de Cristo:

I Juan 3:1 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él. 2 Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 3 Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

En estos versículos, se nos apunta al futuro, cuando Jesús regrese por nosotros. Nos purificamos, pues existe una esperanza en los creyentes, que es que seremos transformados conforme a la semejanza de Jesús.  Este versículo no nos dice que nos purificamos por conseguir algún premio, como lo vemos en II Corintios 5, o en Hebreos 11:6.  Estos premios son deseados  y son promesas de nuestro Señor. Es nuestra necesidad de ser transformados a algo que sabemos que debe de ser mejor de nuestra presente situación.  Nadie que profesa conocer a Jesús, estará contento de sentir impulsos que no son conforme a nuestra vocación como cristianos. El pecado ya no debe de tomar lugar en nosotros, o tener alguna fuerza en nuestras vidas.  Pero esta lucha, contra el pecado, se convierte en una tarea diaria.  Recordemos, que el Espíritu Santo nos compunja de pecado, y nos lleva a desear la vida del Espíritu:

Romanos 8:13 Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

Veamos lo que la NVI dice, “los malos hábitos”, y esto nos apunta a aquellos hábitos que es muy difícil de desprendernos de ellos.  Un habito se adquiere después de hacerlo una y otra ves, y cuando menos sentimos, tal hecho, acción o pensamiento, nos viene automático. Esta clase de comportamiento, se adquiere por la clase de personas que frecuentamos: 1 Corintios 15:33 No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»

Y ese es mi punto en este momento, que muchas de estas personas que llegan a tener un aire de superioridad, no lo tenían anteriormente de toparse con dichas enseñanzas que proveen al que toma parte de ellas.  Esto se hace en un habito, y por lo tanto, luego es difícil de poder renovar dicho habito, pues esto llevaría al que cree semejante cosa, en reconocer que hay una equivocación en su posición, tanto escatológica, como en cualquier otra posición, bíblica, o en la vida cotidiana.  No se fomentan buenas costumbres o hábitos, mas bien, costumbres o hábitos que van contrarios al llamado cristiano, que se disfrazan como obras de piedad, pero mas bien, alimentan al ego de los que tales cosas practican.

Y esto me lleva al segundo punto de esta entrada.  ¿Qué seguros están aquellos que creen que han encontrado algo misterioso en el texto, que han hecho tal cosa?  No me cabe duda que muchos, si no todos, estarán convencidos que han recibido una verdad no antes vista por nadie antes que ellos.  Pero usualmente, fácilmente se les puede aplicar lo dicho por el Predicador: Eclesiastés 1:9 Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡y no hay nada nuevo bajo el sol!

Pero, ¿en realidad existe algún secreto en la Biblia que nos de la clave del futuro?  Es de ver que en las religiones y sectas, siempre se encuentra el elemento “esotérico”, ósea, oculto. Existe un secreto en el cual solo los iniciados llegan a entender.  Esto, fue una característica que diferencio al cristianismo de las otras religiones en el primer y segundo siglo de nuestra era. El cristianismo, a diferencia de estas religiones, no guardaba secretos ni misterios, mas bien, proclamaba que el mas grande misterio ya había sido revelado al mundo:

Colosenses 1:25 De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar cumplimiento a la palabra de Dios,26 anunciando el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos.27 A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.

El misterio, no es algo que solo concierne o esta disponible a los cristianos, sino que a todos los seres humanos que están dispuestos a poner caso al evangelio. Fijémonos que Pablo dice “la esperanza de gloria”, apuntando hacia el final de nuestros días, ósea, la resurrección y redención del cuerpo, cf. Rom. 8:9. Pablo sigue en la misma carta, refiriéndose a Cristo como el misterio de Dios, y no algún tema escatológico, cf. Colosenses 2:2-3.

No niego que los temas escatológicos son misteriosos, y que el lenguaje escatológico deja perplejo al que lo lee. Pero para Pablo, el misterio mas grande que Dios nos ha revelado, y el que necesita saber la humanidad, es quien es Cristo, y lo que ha hecho por nosotros.  No se puede sentir ninguna superioridad el saber tal cosa, pues uno no puede hacer nada para llegar a adquirir tal conocimiento, sino que es el Padre el que le enseña a uno, y no porque uno elije, sino porque el Padre lo elije a uno, cf. Juan 6:45.

Por lo tanto, si nos encontramos con hermanos o personas que demuestran un sentido de superioridad porque se creen poseedores de algún misterio que los demás no saben, podemos decirles que el único misterio que vale la pena saber, ya ha sido revelado, y es Cristo Jesús, Señor y Salvador nuestro.

En la próxima, y ultima aportación, veremos como la escatología no solo tiene que ver con los seres humanos, sino que también con toda la creación.

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